domingo, 29 de julio de 2007

COMPAÑEROS DE VIAJE



COMPAÑEROS DE VIAJE

Rodeada de gente,
rodeada de vida,
rodeada de energía.
Todo vibra, todo habla, todo gira.
El cambio trae siempre incertidumbre.
Todo se renueva, todo se mueve,
todo se agita.
Mi alma busca siempre compañía.

La hermandad del alma,
compañeros espirituales.
Son como luces en la niebla,
como agua fresca en el desierto,
como la música de las esferas.

Entre multitudes dormidas,
encuentras un ser despierto,
entre millones de estrellas,
ves pasar una errante y fugaz.

Así son los encuentros,
instantes deliciosos, pero efímeros.

Momentos donde las almas,
se encuentran y reconocen,
Se descubren y se miran.

Amigos, hermanos, poetas, artistas,
que viven fuera del tiempo,
que sienten lo efimero eterno.
tan distintos entre sí,
tan iguales en esencia.

Compañeros de viaje,
cuya cercanía vale más que mil mundos,
cuya separación no rompe nunca la alegría,
perdura su perfume con una fragancia
impregnada de eternidad.


EL ESPÍRITU BAILA

El espíritu baila donde quiere.
En la pluma de un sabio.
En los pies de un niño.
En las manos de un artista.
En el encuentro de dos almas,
que se comunican.

El espíritu baila donde quiere.
En la fragilidad de todo lo creaado.
En el límite del cambio repentino.
En el susurro inatrapable de un sonido.
En la palabra de un libro que se abre.

El espíritu baila donde quiere.
Sobre unas manos abiertas,
sobre un cuerpo danzando.
En el canto de sirenas,
y su llanto sobre las olas.

El espíritu baila donde quiere.
En el aroma de una rosa,
que perfuma unos dedos tatuados.
En el movimiento del cielo,
que habla de tiempos lejanos.

El espíritu baila donde quiere.
En el taconeo de unos pies gitanos.
En un dikra silencioso,
entre una multitud ruidosa.
En la farola nocturna,
que alumbra un poema mojado.

Hayar Aziza (1998. Resonancias del Al-Andalus)
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