viernes, 27 de julio de 2007

Poema de Rumi

Escucha la flauta de caña contar su historia y lamentarse de la separación:

Después que se me ha cortado del cañaveral, mi lamento

hace gemir al hombre y la mujer.

Quiero un corazón desgarrado por la separación para

verter en él el dolor del deseo

Cualquiera que mora lejos de su fuente sueña con el

instante en que volverá a reunirse con ella.

Yo me lamento en cualquier circunstancia, asociándome

a los que gozan como a los que lloran.

Cada uno me ha comprendido según su corazón

pero ninguno ha buscado mi secreto.

Mi secreto, sin embargo, no está lejos de mi gemido,

pero la oreja y el ojo no saben percibirlo

El cuerpo no está velado al alma, ni el ama al

cuerpo pero a pesar de esto ninguno puede ver el alma.

Es fuego y no viento el sonido de la flauta,

¡Qué se haga desaparecer al que no porta esta llama.

El fuego del Amor está en la caña.

El ardor del Amor hacer hervir el mejor vino.

La flauta es la confidente del que está separado

del Amigo sus acentos desgarran nuestros velos.
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