sábado, 26 de enero de 2008

FEDERICO MAYOR ZARAGOZA


Mayor Zaragoza: cada ser humano es la solución
Ponencia en el acto “Contigo somos + paz”, 18 noviembre 2007

Adjuntamos ahora la impactante ponencia de Federico Mayor Zaragoza en el acto organizado en Madrid por la Fundación Ananta:“Es tiempo de acción; tiempo de poner en práctica muchos diagnósticos que ya se han hecho. Ya tenemos buenos diagnósticos. Ahora lo que hace falta es que el tratamiento a este diagnóstico no se demore, no se aplace."


"Buenos días a todos. Contigo somos más paz. Eso indica que, a partir de ese momento, cada uno de los que estamos aquí no somos espectadores, no estamos viendo lo que nos dicen, sino que nos damos cuenta de que debemos convertirnos cada uno en embajadores, en mensajeros, en heraldos de la paz, de una nueva actitud: de sustituir permanentemente la fuerza por la palabra, el músculo por la conversación, por el encuentro.

“La paz sea contigo”, es un saludo secular. “Shalom”, “Salam”…, en todas las lenguas, la paz. Y, sin embargo, a continuación, normalmente, se utiliza la fuerza y la imposición. Por eso, si contigo somos más paz, a partir de ahora cada uno tiene que decir esta frase, trasladar este mensaje a los demás: contigo somos más paz.

Es bellísimo que en castellano –y en otras lenguas; también en catalán-, nosotros implica a los otros. A partir de ahora, nosotros tendremos siempre en cuenta a los otros, a los demás; formarán parte de nuestra visión de vida cotidiana. Al levantarnos, pensaremos en los demás, y pensaremos sobre todo en los más vulnerables; y pensaremos sobre todo en los más frágiles, en los más necesitados, en los más solos, en los más tristes, en los más desposeídos.

Es tiempo de acción. Es una convicción que -en los últimos años sobre todo- viene ocupando buena parte de mis actividades: la llamada de apremio, el decir que mañana puede ser tarde. Estamos llegando a puntos de no retorno en muchos aspectos, en muchos fenómenos sociales. Miren ustedes: el resultado de estas disparidades sociales ha llevado a estos caldos de cultivo de gente que, viviendo en tales condiciones, al final se radicaliza, a veces; a veces se juega la vida por llegar a las costas de la abundancia; a veces tienen tentaciones de utilizar la fuerza y la violencia.

Es tiempo de acción; tiempo de poner en práctica muchos diagnósticos que ya se han hecho. Ya tenemos buenos diagnósticos. Ahora lo que hace falta es que el tratamiento a este diagnóstico no se demore, no se aplace. Estamos ante una auténtica ética del tiempo.

El tiempo como una dimensión ética. No podemos aplazar, no podemos posponer la utilización de aquellos recursos que ya tengamos, de aquellos tratamientos de que dispongamos a nuestro alcance para procurar prevenir o mitigar el sufrimiento humano.

Tradicionalmente se ha dicho “si quieres la paz, prepara la guerra”, “Si vis pacem, para bellum” y esto ha sido utilizado durante siglos; “si quieres la paz prepara la guerra”. Y, claro, ¿qué hemos hecho?, pues aquello para lo que estamos preparados. Si nos hemos preparado para la guerra, hacemos la guerra. A ver ya si de una vez, a partir de ahora, ya decimos “si quieres la paz, ayuda a construirla con tu comportamiento cotidiano”. Con tu comportamiento cotidiano. Y no digas lo de siempre: “yo qué puedo hacer, no puedo hacer nada, vamos a ver que hacen, a ver qué dicen… yo qué puedo hacer, soy tan poca cosa, puedo hacer tan poco…”.

Una de las frases que más me impresionó hace años fue ésta de Burke que nos dice: “qué pena que por pensar que pueden hacer poco, haya tantos que no hacen nada”. Pues bien, a partir de ahora nos tenemos que dar cuenta de que cada uno, cada uno, un pequeño paso, un pequeño grano de arena, una pequeña semilla… Tenemos que sembrar permanentemente a partir de ahora la paz en nosotros mismos y la paz alrededor nuestro. Sabiendo una cosa muy clara: que muchas de estas semillas seguramente no las veremos germinar, no veremos si fructificaron o no, pero sabiendo -y yo insisto mucho en esto-, sabiendo que hay sólo un fruto que nadie recogerá: el de las semillas que no haya tenido el coraje de plantar.

Tenemos por tanto que esparcir a nuestro alrededor este sentimiento de que todos, todos, a nuestro alcance, tenemos que procurar ir sustituyendo la fuerza por la palabra, por la conversación, hablando se entiende la gente. Hablando se entiende la gente. No seamos más espectadores. No digamos “mi luz no es necesaria, mi luz es muy escasa, es una luz mortecina…”, no sabemos si quizá ésta era la luz, precisamente, que hacía falta para que muchos alcancen a ver, muchos alcancen a darse cuenta de cosas, con estos pequeños destellos, que no se habían dado cuenta hasta ahora.

He dicho muchas veces cuánto me impresionó ser testigo un día en Calcuta, con la Madre Teresa, cuando un famoso escritor le dijo: “mire, he procurado reunir una serie de medios, de dinero, para su obra, Madre Teresa; pero mire, ha sido muy poco lo que al final he conseguido –dijo- es como una gota en el océano”. Y la Madre Teresa, rápidamente dijo: “si esta gota no existiera, el océano la echaría de menos”.

Tenemos que darnos cuenta, por tanto, de que no podemos permanecer callados, distraídos. Nos tienen distraídos, nos pasamos la vida recibiendo información. Y la información es lo extraordinario, lo insólito, es lo que acontece de forma rara; y tenemos que ver todo aquello que no vemos a través de los medios de información delante de la televisión, delante del ordenador, delante del juego electrónico… delante del teléfono… nos pasamos la vida dirigidos por la pantalla. ¿Tenemos tiempo para pensar? ¿Tenemos tiempo, primero, para saber nuestro hondo pozo personal, para asomarnos a él, saber cuál es nuestra respuesta hoy a estas preguntas esenciales de quién soy, qué será de mí? ¿Sabemos ir con la mano tendida en lugar de con la mano alzada? Ya está bien de manos alzadas.

Ya está bien durante siglos la mano alzada, la amenaza, la imposición, la fuerza. Ahora tenemos que ser actores; actores de nuestra vida, no espectadores; actores, actores participativos; sabiendo que nuestra palabra es fundamental. No podemos hablar de democracia sólo siendo contados de vez en cuando. Esto está muy bien, esto es una democracia, vamos y nos cuentan, tantos a favor, tantos en contra…está muy bien, lo mismo que las encuestas de opinión, pero también insisto en que democracia no es que te cuenten, es contar, es ser tenido en cuenta; democracia significa la voz del pueblo.

Y, por tanto, lo que tenemos que hacer es no permanecer silenciosos, no permanecer de espectadores resignados; no tenemos que ser súbditos, tenemos que ser ciudadanos que participan, ciudadanos que pacíficamente expresan su disentimiento o su asentimiento, y que saben que la paz viene precisamente de democracias en las cuales impera la justicia, la libertad, la igualdad y la solidaridad. Estos son los principios que en el año 1945, después de una guerra tremenda, cuando pensaron en el sistema de las Naciones Unidas, Roosevelt y sus colaboradores pensaron: “tenemos que insertar, como lo que guía a los pueblos, estos derechos fundamentales, estos deberes esenciales”. La justicia, en primer lugar. No podemos pensar en un mundo de injusticias, donde hay unos pocos privilegiados y otros, la mayoría, la inmensa mayoría, que a veces tiene que dar su vida por causas que desconoce o que son totalmente contrarias a aspectos que ellos mismos defenderían.

Cada ser humano es la solución, cada uno, porque cada ser humano es un auténtico monumento; es un misterio, quizá un milagro. Qué maravilla que cada ser humano es capaz de pensar –si tiene tiempo para ello-; es capaz de crear, es capaz de inventar, es capaz de imaginar.

Esto es una desmesura que es nuestra esperanza porque esto hace que cada ser humano pueda actuar de manera totalmente inesperada. Y lo inesperado es nuestra esperanza. Hoy los bioquímicos como hemos descubierto el lenguaje de la vida ya podemos decir cómo se va a comportar cualquier ser vivo. Con una excepción, los seres humanos. Porque los seres humanos tienen esta facultad instintiva de crear, de inventar, y por tanto tenemos la esperanza de que podemos hacer frente a todos los desafíos y superar todos los problemas.

Pero tenemos que estar todos -¿Quién sino todos?-. Es la respuesta que ha dado este gran poeta, Miquel Martí i Pol: Quién sino todos para hacer que los imposibles de hoy sean posibles mañana.

La verdad incómoda que nos ha transmitido Al Gore en relación al medio ambiente tiene ahora que ir acompañada -y lo tenemos que hacer urgentemente- de una verdad más incómoda todavía: la de la gente, la de cómo vive la gente, cómo malvive la gente en la mayor parte del mundo.

Y si nosotros realmente queremos convivir, vivir con los demás; si realmente compadecemos, es decir padecemos con los demás, tenemos que compartir mucho mejor nuestros bienes; partir con. Si queremos convivir, además de que algunos se desviven por los demás, el conjunto de la sociedad hoy tiene un papel muy importante en apremiar y dar ejemplo ellos mismos de compartir de partir con, de saber dar a los demás. Lo primero que tenemos que tener para compartir es partir de esta paz que da el no sólo dar sino darse a los demás. Contigo somos más paz: tenemos pues que pasar rápidamente desde una cultura de imposición, de violencia, desde una cultura de guerra a una cultura de diálogo, de conversación, de conciliación y de paz.

Tenemos que pensar algo que es muy importante: la pobreza material de una gran parte hoy de la humanidad se debe a la pobreza espiritual del sector más privilegiado de la sociedad actual. Tenemos por tanto que dar este mensaje; este mensaje de una gran transición, de una gran transformación, de la transformación desde la fuerza a la palabra.

Qué bien si lográramos, siendo todos mensajeros de paz, hacer que, en muy poco tiempo, el siglo XXI empezara a ser el siglo de la gente. Muchas gracias."


Puedes también visionar la locución en vídeo:

Parte Una:

http://www.youtube.com/watch?v=ewI3ma2RdY8


Parte Dos:

http://www.youtube.com/watch?v=ewI3ma2RdY8

Comentario personal

"Ni son todos los que están, ni están todos los que son"

casi siempre están camuflados, son seres de luz descodificados,
Pero SON.

Entendiendo por sufi, persona de sabiduria, de caracter y
comportamiento impecable.

HYR