sábado, 17 de mayo de 2014

Sharifa Oppenheimer.


Por Sharifa Oppenheimer.

Hazrat Inayat Khan, maestro sufi de India, trajo a Occidente el mensaje del sufismo en el año 1910, enseñando la unión mística existente entre el ser humano y el Ser Divino. Tanto él como Pir Vilayat Inayat Kahn, su hijo y sucesor, destacaron la importancia de este conocimiento para nuestra época.


El mensaje de nuestra Unidad Divina es siempre el mismo, pero el lenguaje requerido para comunicar esta Realidad debe modificarse de acuerdo a los cambio de los tiempos.

En la actualidad se está produciendo una metamorfosis en las comunicaciones globales y las relaciones, con lo cual la velocidad del proceso de nuestra experiencia humana llega a ser impresionante. ¿Cómo se traduce en la era digital este mensaje de unidad que en sí mismo no experimenta cambios? ¿Qué conceptos y qué lenguaje de la experiencia pueden llenar el vacío que se ha producido en la conciencia en los últimos cien años?
Todas mis relaciones

jueves, 1 de mayo de 2014

RABIA AL-ADAWIYYA

La santa sufí Rabia-Al-Adawiyya

La santa sufí Rabia-Al-Adawiyya

La vida de Râbi`a puede ser expresada en una sola frase. La mística de Basora hizo sólo una cosa en su vida: amar a Dios. Como casi todos los grandes viajes, su nombre anuncia una paradoja: era la cuarta hija de un matrimonio pobre y por eso la llamaron Râbi`a, la cuarta, y por eso también se fue a la raíz para desprenderse de sí y sustituir el cuatro por el uno. Sólo una cosa hizo: amar completamente a Dios.

El corazón de Râbi`a no tenía espacio para nada más: la belleza de la creación le parecía insuficiente, la posibilidad del matrimonio incompatible con su vocación, la promesa del Paraíso un velo, el temor al Infierno otro, ella no tenía tiempo ni para rechazar a Satán ni para atender al Profeta; emprendió su peregrinación a La Meca y cuando la Kaaba salió a recibirla también se lamentó de no poder ir más allá de la Morada para alcanzar al Morador. La ilaha ilallah. No hay más realidad que Él. Radical e imposible fue su postura. Al dualismo que es la respiración también hubiera querido saltárselo. Escapar de su condición humana, de esta vida que para ella separaba, ir siempre un poco más allá y morir antes de morir. Salirse de sí para sumergirse en Dios, ese océano. Su piel desvanecida en átomos que nadan por el mar, hecha una con el Uno, vertida por fin en Él, sus lágrimas borrando los límites de su cuerpo y su corazón convertido en espejo del espejo. Los peces multiplicándose en su corazón.

El abismo de fuego-Irina Tweedie

El abismo de fuego:
La revista Yoga and Life entrevista a Irina Tweedie
Yoga and Life, Otoño 1990, Vol. 5, No. 5

Irina Tweedie


ENTREVISTADOR: Al leer su libro y las entrevistas que le hicieron me dio la impresión que el método de enseñanza de su maestro está más ligado al yoga que al sufismo—el concepto de los chakras, la energía kundalini, el atman.
TWEEDIE: Sí. Verás, el sufismo y el yoga son una misma cosa. Son tan sólo distintas palabras, pero en la sabiduría, en esencia, no hay diferencia. Todas las enseñanzas son absolutamente idénticas. Son diferentes senderos al Uno. Nuestro maestro acostumbraba a decir: "Puedes alcanzar la cima de la montaña desde el río, desde la carretera, desde la ciudad o desde el mar, pero siempre habrá 'una sola' cima de la montaña." No tiene importancia. También está este otro dicho sufí: "Los caminos a Dios son tantos como los seres humanos, tantos como los alientos del hijo del hombre." Él nos dijo eso, era un antiguo dicho sufí y significa que no necesitas convertir a nadie. No necesitas decir 'mi' Dios es mejor que 'tú' Dios. Como [algunos dicen] en Irlanda, te mataré si no crees en mi Dios, ¡qué tontería es esa! Solo existe un [Dios] Infinito, Sin Nombre y no puedes encarcelar Lo poniéndole un nombre.


LOS ONCE PRINCIPIOS DEL SENDERO NAQSHBANDI


Principios de la Orden Sufi Naqshbandi



ONCE PRINCIPIOS, DOS DESCRIPCIONES.

LOS ONCE PRINCIPIOS DEL SENDERO NAQSHBANDI
Los primeros ocho principios son de ‘Abd ul-Khaliq Ghujduwani (1220) Los tres últimas premisas fueron agregadas por Baha ad-din Naqshband (1390).