viernes, 29 de junio de 2007

IDRIS SHAH

Sayed Idries Shah
Idries Shah nació en 1924 en Simla (India), en el seno de la familia hachemita Jan Fishani, descendientes directos del Profeta y cuna de grandes sabios sufis. El vínculo de la familia Jan Fishani con Occidente data de varias generaciones; ya su abuelo, Sayed Amjad Ali Shah, estableció en la primera mitad del siglo veinte una escuela sufi donde se familiarizaba a los estudiantes con el pensamiento occidental contemporáneo y las posibilidades que se abrían en Occidente con el desarrollo de las ciencias humanistas y la psicología. Su padre, Sirdar Ikbal Ali Shah, dedicó grandes esfuerzos a establecer puentes culturales entre Oriente y Occidente, destacando en especial en el campo de la literatura y la diplomacia.

Heredero de este bagaje, Idries Shah no se limitó a la función docente sufi en el marco tradicional islámico, y desarrolló una labor de introducción en Occidente de elementos que pudiesen ser de utilidad para la sociedad contemporánea, rechazando la importación de patrones orientales y evitando la formación de cultos a la personalidad.

Sus extensos viajes y períodos de residencia en Asia Central, Oriente Medio y Norte de África, le familiarizaron con las claves culturales de diversas sociedades; fruto de ello fueron sus primeros tres libros de investigación antropológica. En 1964 publicó el libro Los Sufis, con una introducción de Robert Graves. Allí mostraba que el camino sufi había participado decisivamente en la gestación de la sociedad occidental y sus actividades traspasaban cualquier barrera de geografía, idioma o religión. Las manifestaciones sufis a lo largo de la historia, hasta entonces analizadas por eruditos de modo fragmentario y superficial, se revelan en esa obra como parte de una actividad armoniosa y coherente de acuerdo a las necesidades de la sociedad en diversas épocas y climas. Shah puso énfasis en distinguir entre los elementos fósiles, atados a una cultura y un tiempo –por amplia que sea su reputación- y el núcleo esencial de la enseñanza, que es activo y puede crecer en la sociedad contemporánea. El éxito de este libro difundió el pensamiento sufi en Occidente y Shah recibió el reconocimiento de universidades e instituciones como la UNESCO.

En libros posteriores: Cuentos de los derviches, Pensadores de Oriente, El monasterio mágico y Caravana de Sueños presentó los cuento-enseñanza, una herramienta de estudio desconocida en Occidente, cuyo marco interior ayuda a desarrollar patrones de comprensión más allá del pensamiento rutinario. Estas historias tienden un puente hacia la intuición, un componente esencial del ser humano que no ha florecido en la cultura occidental y es una de las claves de la enseñanza.

Idries Shah abordó, asimismo, una de las áreas menos conocidas del camino sufi: el humor; divulgando en Occidente la figura de Mula Nasrudín, el tonto-sabio, paradigma tanto de la estupidez como de la acción intuitiva. Este personaje ha sido utilizado por los sufis para romper la tendencia asociativa y patrones fijos del pensamiento. Otros libros como Aprendiendo cómo Aprender, Un Escorpión Perfumado y El Yo Dominante se adentran en las barreras psicológicas o sociológicas que atenazan a la sociedad actual, ya que en el contexto sufi el desarrollo superior del ser humano no se puede injertar en una personalidad desequilibrada. Shah nunca consideró el misticismo como una huida o refugio, sino como un camino práctico. Su obra póstuma, Knowing How to Know, prescinde de cualquier artificio literario y presenta el escenario de la sociedad contemporánea con todas sus hilos al descubierto, al tiempo que esboza rutas alternativas tanto a nivel individual como colectivo.

Idries Shah emprendió actividades prácticas de toda índole: un científico británico afirma que la ayuda de Shah fue fundamental en la investigación y el desarrollo de sus primeras patentes relacionadas con la ionización de la atmósfera. Impartió cursos universitarios y destacó su labor en diversas sociedades médicas, culturales y económicas. El ICR (Instituto para la Investigación Cultural), fundado por Shah, es en la actualidad una institución con gran reputación en el campo de la investigación transcultural y el análisis de patrones de creencias. Shah afirmó de modo explícito que el camino sufi de desarrollo espiritual se puede injertar en la estructura de cualquier actividad o profesión y permite trascender las limitaciones habituales.

El rechazo de Idries Shah a asumir el liderazgo de los grupos esotéricos y “espirituales” que llamaron a su puerta le granjeó la enemistad de muchas supuestas autoridades en esos campos. No obstante, Shah siempre mantuvo que el papel de maestro que le deseaban adjudicar respondía a la mentalidad de “seguidores” de gran parte de la audiencia, más que a las necesidades de la situación.

Aunque mantuvo su labor en Oriente lejos de la luz pública, su trasfondo se vincula a la Silsilah-i-Khwajagan (Cadena o Sendero de los Maestros). Al tiempo que dirigía los estudios de círculos tradicionales asociados a esta escuela, Shah adaptó la influencia sufi a la sociedad contemporánea.

Idries Shah preservó un vínculo especial con el país de sus antepasados: Afganistán. Durante la ocupación soviética en los años ochenta fundó una organización de ayuda a los refugiados, estableció hospitales y, a pesar de su estado de salud, emprendió peligrosas visitas al país para llevar ayuda a los afganos. A raíz de esta experiencia escribió su única novela: Kara Kush.

La labor de Shah está imbuida de los mismos valores que los grandes maestros clásicos: Ibn al-Arabi, Al Ghazzali, Jalaluddin Rumi o Bahaudin Naqshband, adaptando a la situación contemporánea los materiales tradicionales de enseñanza y descartando lo que no corresponde a este tiempo, a esta sociedad, o al grupo humano. A través de su trabajo Shah mostró que el conocimiento debe abordarse como una levadura que puede crecer en cada sociedad según sus necesidades. Citando una frase suya: ‘El color del agua parece ser el color del vaso que la contiene’.

Sayed Idries Shah falleció en Londres el 23 de Noviembre de 1996.

En su estela funeraria figura una sentencia:

“Que tu mirada no quede atrapada en mi forma externa,
pero toma lo que se halla en mi mano”.

Libros de Idris Shah en castellano
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