sábado, 13 de noviembre de 2010

MANSUR AL HALLAJ



Mi corazón tenía caprichos dispersos
Y mis caprichos, desde que el ojo Te ha visto, se han unido
Qué tierra está vacía de Ti
¿Por qué se elevan a buscarte en el cielo?
Tú los ves mirándote en el gran día
Pero ciegos ellos no ven.

Mi corazón tenía caprichos dispersos
Y mis caprichos, desde que el ojo Te ha visto, se han unido
Ahora me envidia aquel que yo envidiaba
Y soy el maestro de otros desde que Tú te has convertido en mi maestro
No me culpen en Ti amigos y enemigos
Porque desconocen la gravedad de mi prueba
He dejado a la gente su acá-abajo y su religión,
Absorbido en Tu amor, Oh Tú mi religión y mi acá-abajo

Te he escrito sin escribir
Es más bien a mi espíritu a quien he escrito sin escribir
Porque nada separa al espíritu de su Bien Amado
Ni siquiera la distancia de una carta
Y toda carta emanada de Ti, proveniente de Ti
Es una respuesta sin reenvío de respuesta

Tu imagen está en mi ojo
Tu invocación en mi boca
Tu habitación en mi corazón
Entonces ¿dónde podrías estar ausente?



Con el ojo del corazón vi a mi Señor
Y Le dije : ¿Quién eres Tú? El me dijo: ¡Tú!
Pues por Ti “donde” no es un lugar
Y allá donde Tú estás no hay un “donde”
De Ti la imaginación no tiene imagen
A fin de que pueda saber dónde estás Tú
Tú que contienes todo “donde”
A la manera de “no dónde”, ¿dónde entonces estás Tú?

Tengo un Bien Amado que visito en las soledades
Presente y ausente a las miradas
Tú no me ves escucharle con el oído
Para entender las palabras que Él dice
Palabras sin forma ni pronunciación
Y que no se parecen a la melodía de las voces
Es como si dirigiéndome a Él
Por el pensamiento, yo me dirigiera a mí mismo
Presente y ausente, próximo y lejano
Las figuras de los calificativos no pueden contenerle
Él está más cerca que la conciencia para la imaginación
Y más oculto que los pensamientos evidentes

Mátenme mis autoridades pues mi vida ha de ser muerta
Y mi muerte está en mi vida y mi vida está en mi muerte
La desaparición de mí es para mí un don de los más nobles
Y mi permanencia en mis cualidades, uno de los pecados viles
Gran patriarca soy, de un rango elevado
Pues he llegado a ser un niño en el jirón de las nodrizas
Habitando al mismo tiempo el hueco de una tumba en tierras salinas
Mi madre dio a luz a su padre (1), he aquí una de mis maravillas
Y mis hijas, de mis hijas, fueron mis hermanas
No por hecho de los tiempos ni por hecho de los adulterios

He renegado la religión de Dios, lo renegado
Es un deber para mí, un pecado para los musulmanes

Me esforcé en esperar
Pero mi corazón ¿puede hacer esperar a mi corazón?
Tu espíritu se mezcló a mi espíritu
En la proximidad y la distancia
Pues yo soy Tú como Tú
Tú eres yo y lo que yo quiero

Pasiones de lo Verdadero que enteras todas nacen de lo Verdadero
Pero que no pueden alcanzar la comprensión de lo más grande
Pues ¿qué es la pasión sino una inclinación seguida de una mirada
Que propaga una llama entre sus conciencias?
Si lo Verdadero llega a habitar la conciencia
Tres estados se repiten ahí al cuidado de los clarividentes:
Un estado que aniquila la conciencia en la esencia de su pasión
Luego la hace presente por la pasión en estado de perplejidad
Y un estado donde todas las fuerzas de la conciencia se aúnan
Volviéndose hacia una visión que aniquila a todo visionario

Cuando el enamorado alcanza la perfección en el amor
Y se abstiene de Invocarlo bajo el dominio de la invocación
Entonces ve la verdad de aquello con que el amor le rindió testimonio:
Blasfemia, la plegaria de los amantes

(1) Alusión al Profeta llamando a Fátima, su hija, “madre de su padre”
Traducidos desde el francés por Soledad Fariña

Al-Hallay como Fuente de Inspiración
en la Literatura Árabe Contemporánea

Waleed Saleh Alkhalifa
(Universidad Autónoma de Madrid)



Al-Hallay: visión histórica

Este filósofo, sufí y poeta del siglo IX d. C. (857-922), es uno de los personajes singulares de la cultura árabe de la Edad Media. Fundador de una doctrina filosófica y de una actitud sufí que se salió del marco del sufismo conocido hasta su tiempo. Ha sido sagrado para unos, acusado de hereje e impío por otros, lo que enriquece aún más a este personaje tan discutido y polémico.

Su fama ha alcanzado niveles internacionales desde principios de este siglo, gracias a los trabajos del orientalista francés Louis Massignon (1885-1962)1, que dedicó casi medio siglo de su vida al estudio y análisis de las múltiples facetas del gran poeta y filósofo hindú Muhammad Iqbal (1876-1938). Éste escribió en el año 1932 su diwan Yawid Nama , que tituló con el nombre de su hijo Yawid para que le sirviera de guía en su vida2. En este libro el autor, disfrazado y convertido en un río, entra en un diálogo largo con al-Hallay, poniendo en boca de éste las palabras que manifiestan las opiniones del autor, presentando a su personaje como base fundamental en la construcción de la sociedad islámica, basada en la unión, la fuerza y la religiosidad positiva...3.

El sufismo de al-Hallay

El sufismo islámico ha pasado varias etapas, comenzando como una tendencia hacia la consagración al servicio divino y la devoción, para convertirse después en una experiencia sentimental cuyos dos polos son: el alma y Dios. Esta experiencia evolucionó según cada sufí y sus prácticas religiosas que entra en éxtasis cuando eleva su alma hacia Dios. Es una experiencia de afecto y amor entre el sufí y Dios cuyo punto álgido es la desaparición del sentir por su Yo y la permanencia de su sentir por Dios.

Existen algunas evidencias que son el punto de partida de las prácticas sufíes basadas en la realidad del hombre que está compuesto de alma y cuerpo. El cuerpo por sus necesidades e instintos condiciona al alma y la aleja del Mundo Superior. La Libertad, entonces, consiste en el abandono de estos instintos, el sometimiento del cuerpo, el alejamiento de las diversiones de la vida y la dedicación a la adoración a Dios hasta lograr el acercamiento del alma a su Creador. Para este fin los sufíes han inventado varios procesos como "al-maqam" y "al-hal". "Al-maqam" es la entrega absoluta del siervo a Dios, dedicándose a la oración, al ayuno y a la devoción.

Pero este concepto tiene varios aspectos o varias caras, como : el arrepentimiento, la piedad, la pobreza, la paciencia, el consenso... En resumen, es un abanico de cualidades que marcan el comportamiento sufí.

En cuanto a "al-hal" dicen algunos filósofos y entendidos que es lo que habita en los corazones o que los corazones habitan en él, y se consigue mencionando a Dios de forma melódica y repetida. Este concepto también tiene aspectos conocidos para los sufíes como: la meditación, el amor, el miedo, el ansia...

Pero el gran propósito del sufí es alcanzar ver a Dios y contemplarlo y no ver a ningún otro. Así alcanzan el rango de los profetas como Moisés y Muhammad (Mahoma) en su viaje celestial.

Es legítimo preguntarse ¿cómo ven a Dios, qué significa ver en este caso y qué diversión espiritual consiguen con ésto? La respuesta es: no hay respuesta.

Ahora bien, ¿qué tipo de sufí representaba nuestro personaje al-Hallay?. El fue, según las fuentes, un sufí aferrado a su doctrina, cumplía en exceso las obligaciones religiosas. Sin embargo, al-Hallay no era de aquellos sufíes que pensaban que el camino hacia Dios es el exceso de la adoración sino que para él este fin es alcanzable cuando el sufí se dirige a Dios de una forma absoluta y completa, siendo el amor la piedra angular en esta relación.

El papel político de al-Hallay

Este gran sufí ha fomentado en la comunidad islámica el deseo de la reforma política. Se dice que muchas personalidades de la clase política y social alta de su tiempo han visto en él al líder que les inspiraba. Ha expresado en cartas enviadas a sus discípulos y admiradores sus opiniones en relación con la política, hablando en ellas de las obligaciones de las autoridades y de los ministros. Y así ha aumentado el deseo de reformar la sociedad. Esta sociedad que ha puesto sus esperanzas en al-Hallay el cual se dirigía a menudo a las autoridades pidiéndoles un cambio radical en el curso del gobierno.

Pero ésto, en opinión de algunos estudiosos, ha sido una práctica insuficiente y superficial porque la injusticia, como dicen, no desaparece con la llegada de un gobernante justo, sino con otras condiciones adicionales más profundas. Dice uno de estos investigadores: "el refugio de al-Hallay en las autoridades para solucionar la crisis, siendo ellos los responsables no es más que una quimera..."4.

Al-Hallay, tema de la literatura árabe

Este personaje ha sido una amplia fuente de inspiración que ha superado los límites de los religiosos y los interesados en el sufismo para abarcar una gran parte de la humanidad por encima de sus tendencias ideológicas y religiosas. La personalidad de este filósofo y sus opiniones han servido como medio para penetrar en la historia y el patrimonio en un viaje estimulante de descubrimiento y meditación. Los intelectuales y escritores en su búsqueda en los laberintos de la historia han encontrado signos de fanatismo religioso y parcialismo ideológico, conceptos no compartidos por al-Hallay. Por ende ha sido para aquellos como la antorcha que ilumina el oscuro camino de la humanidad y lo han considerado como un líder popular para las generaciones anteriores y un modelo de luchador por la libertad y la justicia para el hombre contemporáneo.

Por esto el nombre de al-Hallay se ha asociado al de Moisés, Jesucristo, al-Husayn, Che Guevara... Los escritores han encontrado en este personaje su voz y su tesoro porque reúne las cualidades más nobles del hombre. Es un ejemplo de tolerancia y comprensión no sólo para los musulmanes sino para todas las religiones. Su concepto de la religión le empuja a decir palabras como éstas:

"Pensé en las religiones

meditativo y las encontré un

tronco con varias ramas."

Esta actitud convence, sin duda, a todo tipo de personas religiosas o no porque para él la religión no es un signo de identificación:

"No preguntes por la religión del hombre".

Nos consta que los escritores árabes han descubierto tarde los ricos elementos de la personalidad de al-Hallay para ser utilizados en su producción literaria, en comparación con los escritores de otras naciones como hindúes, turcos y persas que reflejaron a este personaje en sus poemas, cuentos, obras teatrales... elogiándole y buscando algunos detalles de su vida, sus creencias, sus opiniones y su muerte.

En la poesía árabe

La poesía árabe moderna se ha aprovechado de los mitos y los símbolos de un modo desconocido anteriormente hasta que estos elementos han llegado a formar una parte esencial del poema árabe, además han ofrecido al poeta una capacidad de expresión mucho más grande y unos horizontes con dimensiones más amplias.

El mito o el símbolo por sí mismo es una experiencia completa que le ahorra al poeta mucho trabajo, aparte de las connotaciones que sugiere relacionando de inmediato dos situaciones o dos realidades que pueden tener una semejanza grande entre sí.

Pero cabe señalar que algunos mitos y símbolos han sido los más favoritos tanto para los creadores como para los receptores; lectores, espectadores, visitantes de exposiciones... Esta realidad es quizá debida a que dichos símbolos representan una experiencia perfecta que llena el vacío que siente el receptor en su vida real. Por lo tanto, mitos como los de Jesucristo, al-Hallay, al-Husayn, Che Guevara... les han venido a la medida para reclamar los derechos básicos del ser humano que son los propósitos más deseados de las grandes masas de la humanidad.

El sufismo a su vez como corriente o como práctica religiosa en el mundo islámico nunca ha dejado de existir, desde su aparición hasta hoy. Es más, podemos decir que hasta los movimientos revolucionarios en el mundo árabe se han levantado sobre cimientos sufíes como, por ejemplo, el movimiento sanusí en Libia, el mahdí en Sudán, el de Abd al-Qadir al-Yaza'iri en Argelia, el de Umar al-Mujtar en Libia... "E incluso en Turquía donde Mustafá Kamal ha creado una civilización laica, vemos que la sociedad turca ha notado una falta en su identidad, y de aquí las organizaciones sufíes han vuelto a este país en los años cuarenta y se vio este publo dividido entre dos corrientes sufíes: al-Baktasiyya y al-Mawlawiyya"5.

Y como uno de los grandes sufíes del Islam, al-Hallay ha tenido una presencia incomparable con otros en la cultura árabe y sobre todo en la poesía. Su vida ha sido una página de heroísmo, de lucha y de principios que defendió hasta la muerte.

En la historia árabe moderna donde los pueblos han sido duramente castigados, el ansia de un salvador, un agitador de conciencias, un revolucionario verdadero y fiel se ha hecho patente en la mente de intelectuales y escritores.

Adonís

Entre los poetas que han aprovechado el mito de este filósofo se encuentra el poeta sirio-libanés Adonís nacido en 1931 en Siria, dedica una elegía a nuestro personaje en su di-wán Canciones de Mihyar, 19616. Dice Adonís en este poema:

Elegía a al-Hallay

Tu pluma.

Tu pluma, verde, emponzoñada.

De venas incendiadas

en el astro que sale por Bagdad.

Tu pluma es nuestra historia,

en nuestra muerte prometida.

El tiempo se detuvo entre tus manos.

Y un fuego destructor,

alzado hasta los cielos,

en tus ojos.

¡Oh tú, astro que sales por Bagdad,

cargado con el verso y con la vida!

¡Oh pluma,

pluma verde, emponzoñada!

A los que, desde lejos,

van llegando a esta tierra resurrecta

con el eco, la muerte, y con el hielo

sólo les quedas tú,

y tu presencia.

¡Majestuosa lengua de tormenta

en esta pobre tierra de inmundicias!

¡Poeta del secreto y la raíz!7.

En este poema vemos claramente que al-Hallay es la continuación de la esperanza para millones de hombres que esperan el surgimiento del alba, de la luz. Su sangre derramada desde hace más de mil años en las orillas del Tigris no ha sido un hecho banal sino todo lo contrario. Al-Hallay se ha convertido en un punto básico y vivo de la conciencia colectiva. Los recientes acontecimientos parece que han venido para reforzar esta tesis, exigiendo más sangre y más muerte para reclamar algo de independencia y libertad.

Aparece al-Hallay escribiendo los amargos acontecimientos, pero su pluma no es una pluma cualquiera, es una pluma particular, emponzoñada y verde. Emponzoñada por los hechos sangrientos que escribe y verde porque es inmortal, y el verde es, sin duda, símbolo de la vida y la continuación. Al-Hallay de Adonís es el astro que aparece en Bagdad cargado de poesía y de vida. Es el símbolo de lo más positivo que puede hallarse en la vida a pesar de todos los males:

¡Oh tú, astro que sales por Bagdad,

cargado con el verso y con la vida!

¡Oh pluma!,

pluma verde, emponzoñada!

En el año 1965 el poeta iraquí Abd al-Wahhab al-Bayati (Bagdad, 1926) escribe su diwán sifr al-faqr wa-l-tawra (Libro de la pobreza y la revolución)8, que contiene un poema largo que se titula 'adab al-Hallay (Martirio de al-Hallay), compuesto por seis partes.

Al-Bayati en este poema tiene una visión profunda, amplia y completa, no sólo del filósofo sino de la situación que le rodeaba y la situación que rodea la vida del intelectual árabe de hoy. El poeta toma a al-Hallay como máscara, como una cuestión latente en la vida antes y ahora. Lo representa como una experiencia particular fuera de lo normal que no pueden tener más que los profetas o los personajes singulares. Es una experiencia que desea tener cualquier luchador porque él ha ocupado un lugar mágnifico en la historia de la humanidad, y "la escena de su liberación y eternidad en la parte final del poema es una escena mundana más que un hecho de la otra vida. Parece un sueño que representa su eternidad en la conciencia de la humanidad que continuará siguiendo la luz... son deseos humanos que al-Hallay quiso realizar, pero su incapacidad ha sido la fuente de su sufrimiento"9.

Y debido a que el poema está compuesto por seis partes y la imposibilidad de verlo todo en el presente trabajo, vemos en lo siguiente una parte significativa de éste, es la quinta parte y se titula Crucificación. Dice al-Bayati en este poema:

En años estériles y hambrientos

me bendijo

tendióme las manos

y me abrazó diciendo:

"Te ceñirán su corona los pobres

y los salteadores de caminos,

los leprosos, los ciegos, los esclavos".

"¡Guárdate!" me dijo

cerrando la ventana.

Y entonces por todas partes brotaron jueces,

testigos, verdugos

que me quemaron la lengua,

arrasaron mi jardín,

escupieron en el pozo

y expulsaron a los huéspedes.

¡Ah, tú que me embriagas de amor

y me turbas con tu presencia!.

Tú, que cierras las puertas

y sellas lo estéril y lo yermo:

¿Por dónde pasaré a la otra orilla,

si el fuego es ya ceniza muerta?.

¿Por dónde?.

He aquí mi mesa,

el último banquete nocturno de mi vida:

¡Abreme la ventana!

¡Tiéndeme, ay, las manos!10.

En este poema se mezclan de un modo inseparable lo mundano y lo místico; el martirio, el sufrimiento de la vida con los conceptos místicos y sufíes. Es el líder de los pobres, ladrones, leprosos, ciegos y esclavos. Y es al mismo tiempo el perseguido por los jueces, testigos y verdugos que le han quemado la lengua y han saqueado su huerto. Pero por otro lado está ansioso por conseguir la muerte que le une con su amado. El poema como vemos está repleto de expresiones que hacen sugerencias al misticismo:

"¡Ah, tú que me embriagas de amor

y me turbas con tu presencia!"

Y el deseo de la unión con el amado llega a su punto álgido cuando dice:

¿Por dónde pasaré a la otra orilla...?

Y también:

¡Tiéndeme, ay, las manos!

Este ¡ay! es una expresión de ansia y deseo más que de dolor y martirio. Esta experiencia del místico al-Hallay no es en absoluto algo ajeno a la experiencia del propio al-Bayati que ha demostrado desde el principio su interés por el sufismo, en el que ha encontrado unas bases magníficas para el desarrollo de las revoluciones de los pueblos maltratados y marginados. Dice el crítico iraquí Madani Salih a este respecto: "Al-Bayati se convierte en al-Hallay y éste se convierte en Jesucristo y les tiende el brazo de consuelo para darles el pésame"11.

Ahmad 'Antar Mustafà

En el año 1982 el poeta Ahmad 'Antar publica un poema titulado: Hakada takalla al-Hallay (Así habló al-Hallay)12. El poeta trata en sus versos el personaje de al-Hallay de una forma distinta en comparación con los anteriormente mencionados y con otros muchos no mencionados. El poema, en resumen, es una queja de la humanidad, del ser humano, de la vida donde abunda el mal. En su poema hace muchas referencias a versos del poeta egipcio Salah 'Abd al-Sabur que se interesó mucho por al-Hallay y escribió una obra teatral basada en la vida de este filósofo que más adelante trataremos. Ahmad 'Antar en su poema no solamente nos representa al personaje de al-Hallay sino también el de 'Abd al-Sabur que los une en uno porque las palabras del poeta son las del místico y viceversa.

El poema comienza con unos versos que crean en el lector una sensación de respeto y admiración por el personaje que confirma su procedencia celestial y divina. Éste es el místico y el poeta al mismo tiempo.

"Descendía en una noche como el rayo brillante,

embrujando con su bastón, con un corazón de profeta.

Ahí está ahora pasando... y pasando...,

cual sueño de eco lejano... genial".

En este largo poema hallamos versos que son un auténtico grito contra una realidad devastadora, son una denuncia de la falta de lógica, cuando se mezclan los papeles causando una confusión total en las normas, en los principios y en la vida:

"No grito: nosotros los matamos con las palabras,

sino escucharé silencioso.

La voz indómita en el Reino de Dios:

llegará un tiempo en que el gato ladrador

comerá a un león fatigado por el cansancio... .

Un tiempo en el que los desviados y ciegos ojos

se alcoholen,

con la ceniza de la quemada verdad para que parezcan hermosos.

El ratón presentará los sables de osadía,

los cuervos se cubrirán con vestidos brillantes de boda".


Son una serie de situaciones deformadas, y cada cual ocupa un lugar opuesto donde no debe estar. Pero la parte más representativa podría ser la del final del poema, cuando aparece un rayo de esperanza. Pero esta vez también está unida a los poetas que son, a su juicio, los salvadores de los hombres:


"Los mapas se extienden se encogen...,

y la Tierra sigue siendo un potro montado por los salteadores de la verdad,

por los mercaderes de los tiempos de prostitución...,

algunos mercaderes de sangre...,

un silencio espantoso parece reinar...,

una muerte desolada se ha infiltrado...,

¡eh, poetas, cuidado!.

Salvación... salvación... salvación".

En el teatro

El teatro a su vez ha hecho uso del legado de al-Hallay, aprovechando los puntos más ricos de su trayectoria, su vida y su muerte. Este personaje sufí cargado de elementos dramáticos le vino al teatro a su medida para utilizar los momentos más trágicos, creando una relación dinámica entre el pasado y el presente. La relación directa entre el teatro y el público (los espectadores) es un punto más a su favor para ayudar a tratar temas vivos de la actualidad, que preocupa a las grandes masas y les agrada ver sus inquietudes, sus deseos y sus problemas tratados y representados ante ellos.

Se han escrito varias obras teatrales basadas en el personaje de este filósofo y la relación más fuerte que se ha entablado con al-Hallay en estas piezas ha sido con los intelectuales árabes que sufren muchos apuros y problemas, sobre todo la falta de libertad de la que al-Hallay fue una de sus víctimas.

Al-Hallay de 'Abd al-Sabur

En el año 1965 publica este poeta egipcio su obra teatral Ma'sat al-Hallay (El drama de al-Hallay)13, escrita en verso. En esta obra el autor mezcla los elementos más dispares conocidos de las crónicas que han llegado sobre el personaje. Ahí encontramos lo sufí, lo filosófico, lo social, lo político, lo religioso... En este trabajo al-Hallay procura liberar a su cuerpo y a los cuerpos de los demás de los instintos que empujan al hombre a conseguir el poder. Y aunque el poder representado por el gobernante ha podido eliminar a al-Hallay, no ha hecho realmente más que liberar a éste de su cuerpo. En cambio el cuerpo del poder (el gobernante) ha permanecido siervo de sus instintos que le tienen fuertemente atado. La obra consta de dos grandes actos, en cada acto hay varias escenas. El primer acto se titula al-Kalima (La palabra), y el segundo al-Mawt (La muerte).

El primer acto comienza con la visión del cadáver de un anciano colgado de un árbol en una plaza de Bagdad. Esta escena es sin duda el desenlace de la obra, ya que es el final de al-Hallay, al que condenan a muerte. Pero la acción vuelve atrás en la segunda escena donde encontramos a al-Hallay vivo, conversando y discutiendo con su amigo, también sufí, al-Sibli, sobre los medios de conseguir la justicia y la libertad. Son dos opiniones distintas; al-Sibli cree que el sufí no debe preocuparse por la vida y tiene que dedicarse por entero a Dios. Mientras que al-Hallay piensa que el sufí tiene la obligación de participar en la vida social, defendiendo los derechos humanos y luchando contra la pobreza e injusticia:

"Al-Sibli: No, ¡oh al-Hallay! yo temo bajar hasta la gente, porque quizá me preocupen las ambiciones de la vida y muera la luz en mi corazón.

Al-Hallay: supongamos que dejamos la sociedad, ¿qué hacemos, entonces, con el mal?

Al-Sibli: el mal, ¿qué pretendes con el mal?

Al-Hallay: la miseria de los pobres, el hambre, en sus ojos brillan palabras de las que desconozco su sentido... Los presos a los que dirige un guardia torpe, golpeando con un látigo que no sabe quién se lo puso en la mano, y hombres y mujeres que perdieron la libertad"14.

En resumen, esta obra por tratar a un célebre personaje como al-Hallay alumbra unas páginas del legado árabe-islámico, y vivifica algunos valores humanos notables que han preocupado al hombre casi siempre, tratando a través de él una serie de conceptos: la posición del intelectual, pensador y artista ante la vida, la sociedad y el poder. ¿Vive para su arte y su propio pensamiento, o tiene que vivir de pleno con la sociedad participando de sus sufrimientos y alegrías?.

Adnan Mardam Bek y al-Hallay

El poeta sirio Adnan Mardam Bek escribe en el año 1971 una obra teatral titulada al-Hallay15. Esta obra se centra en la última etapa de la vida del filósofo, desde que fue detenido hasta su ejecución. Una gran parte de la obra está en forma de juicio, donde se juzga a al-Hallay por sus opiniones acusado de intentar destruir la religión y el califato árabe, y llamar a la gente para que adoptara otra religión pagana y provocar a los súbditos contra el gobierno. La obra consta de cuatro actos, cada acto contine varias escenas.

En esta obra como en la de 'Abd al-Sabur, al-Hallay simboliza el pensamiento libre, la resistencia contra las injustas autoridades, la defensa de los derechos y el no renunciar a la creencia pese a todas las amenzas y perjuicios.

La acción se desarrolla de una manera monótona y el verso clásico aumenta la dosis de esta monotonía por sus condiciones particulares. El conflicto principal existe entre al-Hallay, símbolo de la libertad, del pensamiento valioso y libre, por una parte, y por otra la fuerza cruel de gobernadores y autoridades que ahorcan la voz de la justicia y que solucionan los problemas de una sola manera, con el filo del sable.

El jefe de policía, representante del gobierno, le dice a al-Hallay:

"Has corrompido el juicio de los creyentes,

has provocado un disturbio ciego y abrasador, cuidado con

las consecuencias.

Al-Hallay: ¿consideras mi virtud y ascetismo

como corrupción?"16

El valor literario y dramático es escaso por la monotonía de los acontecimientos, la debilidad del conflicto y la carencia de elmentos de diversión.

Además esta producción literaria parece más bien un poema largo o varios poemas que componen la obra.

Lo único que le da un valor a esta obra es el tema que trata a un personaje majestuoso del legado árabe.

Estas dos obras teatrales mencionadas anteriormente, no son las únicas que han tratado a este célebre personaje porque existen otras, aunque, menos conocidas como la del tunecino al-Madani titulada también al-Hallay y publicada en Túnez en el año 1973.

Al-Madani, según la crítica, representa tres caras de su personaje: el al-Hallay de los secretos, el del pueblo y el de la libertad. Hay una insistencia en un punto concreto: al-Hallay, aunque vivió en el siglo III de la Hégira viajando por las distintas capitales del califato abbasí y murió en Bagdad como un reformista, en la obra vive en pleno siglo XX en muchos países tercermundistas, viviendo y resucitando a cada momento...


Conclusiones

1.- Las artes en general y la literatura en particular han dirigido sus miradas hacia el patrimonio cultural (al-turat) por distintos motivos, entre los cuales podemos destacar la admiración por su riqueza, su diversidad y su importancia.


2.- El personaje de al-Hallay reúne muchos elementos, siendo poeta, sufí, filósofo, político... le convirtió en uno de los personajes más admirado y mencionado en las producciones artísticas de la época moderna. Además su vida y su violenta muerte han fortalecido este papel.


3.- La tolerancia religiosa e ideológica que ha caracterizado a al-Hallay ha provocado la admiración de muchos pueblos y no sólo el árabe que ha sentido sobre todo en la actualidad la necesidad de estos factores que pueden construir otra vida distinta.


Además las semejanzas que existen entre las circunstancias de al-Hallay y los intelectuales de hoy en muchos lugares, ha reforzado esta comparación. Por esto su nombre no sólo se ha asociado a los personajes antiguos como Moisés y Jesucristo, sino también al de Che Guevara, por ejemplo, en la historia moderna.

4.- La poesía árabe ha aprovechado hasta el máximo el mito de al-Hallay, tomándolo como máscara, como una experiencia completa, donde se han utilizado sus opiniones, sus posturas, su pensamiento e incluso sus propias palabras.


5.- Por su parte, el teatro árabe se ha beneficiado de los elementos dramáticos que ofrece este personaje que tuvo una vida tensa, llena de conflictos y de discrepancias y una muerte violenta y trágica que le acerca a un personaje prototipo en el teatro para tratar temas de una gran magnitud e importancia.


NOTAS



1.- Son varios los estudios y trabajos dedicados por este orientalista a nuestro personaje entre ellos:

- La pasión de Husayn Ibn Mansur Hallaj. Ed. Gallimard, París, 1975, 4 Tomos.

- "Le diwan d' al-Hallaj", revista: Journal Asiatique. Tomo CCXVIII, París, 1931.

- Akhbar al-Hallaj. Librerie Philosophique, J. Vrin, París, 1975.

2.- Kamil Mustafà al-Sibi: al-Hallay maudu'an Li-l-adab (Al-Hallay tema de la literatura). Matba'a al-Ma'arif, Bagdad, 1976, pág. 66.

3.- Kamil Mustafà al-Sibi ... op. cit. pág. 69.

4.- Sami Jartabil: Ustura al-Hallay (El mito de al-Hallay) Dar Ibn Jaldun, Beirut, 1979, pág. 133.

5.- Kamil Mustafà al-Sibi... op. cit. pág. 62.

6.- Adonís ('Ali Ahmad Sa'id): Agani Mihyar al-Dimasqi (Canciones de Mihyar el de Damasco), Dar Mayalla Sir, Beirut, 1961, pág. 235-236. Este diwán está traducido parcialmente por Pedro Martínez Montávez, publicado por el Instituto Hispano-Arabe de Cultura de Madrid en 1968.

7.- La traducción es de Pedro Martínez Montávez, anteriormente mencionado.

8.- 'Abd al-Wahhab al-Bayati: Sifr al-faqr wa-l-tawra (Libro de la pobreza y la revolución), obra completa, 2º tomo, Dar al- Awda, Beirut, 1971.

9.- Muhyi al-Din Subhi: al-ru'ya fi sir al-Bayati (La concepción en la poesía de al-Bayati), Dar al-Su'un al-Taqafiyya, Bagdad, 1988. pág. 171.

10.- Al-Bayati: Libro de la pobreza y la revolución, traducción al castellano de Federico Arbós, Ed. Endymion, Madrid, 1989. pág. 40.

11.- Madani Salih: hada huwa al-Bayati (Este es al-Bayati), Dar al-Su'un al-Taqafiyya, Bagdad, 1986, pág. 45.

12.- Ahmad Antar Mustafà: Hakada takallama al-Hallay, (Así habló al-Hallay). Revista: Al-Si'r (La poesía), nº 25, Enero, 1982, pág. 75.

13.- Salah 'Abd al-Sabur, Ma'sat al-Hallay (El drama de al-Hallay). Maktaba Ruz al-Yusuf, El Cairo, 1980.

14.- Salah 'Abd al-Sabur: Ma'sat... op. cit. pág. 22,23.

15.- Adnan Mardam Bek: al-Hallay, Mansurat Uwaydat, Beirut, 1971.

16.- Adnan Mardam Bek, al-Hallay, op. cit. pág. 46.
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