martes, 3 de julio de 2007

DICHOS SUFIS SOBRE CABALLERÍA ESPIRITUAL



Dichos sufíes sobre la Caballería Espiritual (Futuwah)
Primera Parte
Pensamiento > Sufismo - 15/11/2002 0:0 | Abdurahman al-Sulamî
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En el Nombre de Al-lâh El Infinitamente Bueno,
El Misericordioso, de Él dependemos.

Gloria a Dios que ha clarificado ante nosotros los caminos de la Futuwah en los cuales se realiza toda virtud.

Él, que la ha colocado por encima de toda infamia o defecto y la ha elevado a lo más alto.

Este camino es el que han seguido sus profetas enviados y, entre sus servidores, los que Él ha elegido y acercado.

Todos aquellos cuyo Nombre ha sido inscrito en las páginas puras del Libro de la sinceridad, aquellos para los cuales se ha abierto el camino de la verdad y lo han emprendido evolucionando a través de sus etapas y grados.

El primero que respondió a su llamada y que hizo honor a la nobleza de comportamiento fue Adam cuya naturaleza era admirable y su elevación original.

Aquel cuyo Nombre deriva del de la corteza de la tierra pero cuya esencia fue inmortalizada por la Voluntad divina; habitando en la casa del pudor, asistido por las Luces y por la Protección de Dios, tocado con la corona de la Liberalidad divina, fue huésped de la morada de paz.

Abel recogió su antorcha cuando Caín fue alejado de ella.

Seth supo honrarla en su justo título velando por que no fuese mancillada.

Idris1 (Enoch) fue, gracias a ella, elevado y salvado de las astucias del demonio.

El esplendor de su luz resplandecía en la cara de Noé. Su amor suscitaba sus lágrimas y sus lamentaciones.

Ad2 recibió su denominación y, desde entonces, ya no había de caer en las mismas infamias.

Por ella se manifestaron las promesas de Hud.

Y Salih4 fue salvado de toda maldad.

Abraham, el amigo íntimo, tomó su sobrenombre; destruyó entonces ídolos y representaciones.

Después rescató a Ismael por orden del Rey de Majestad.

Por ella Lot escaló hasta el grado que ya no puede perderse.

E Isaac se hizo servidor suyo hasta el día del encuentro con su Señor.

Jacob tomó los caminos de su realización.

Y la enfermedad de Job fue curada por ella.

José el verídico siguió su camino de la manera más generosa y recibió por ella un favor perpetuo.

Dulh Kifl5 fue conducido a un grado muy elevado desde el que pudo realizar sus obras, bellas y aceptadas.

Shu'ayb6 obtuvo también el premio en esta carrera, fue situado por encima de sus dudas y errores.

Moisés se revistió de su manto con penacho y Aarón adquirió elocuencia en respuesta a su llamada.

La gente de la caverna y Al Raquim fueron honrados con ella; recibieron en el reparto la morada de las beatitudes.

El corazón de David quedó colmado por ella. Experimentó dulzura en inclinarse y en prosternarse.

Salomón la recibió en herencia, hombres y genios se le sometieron.

Jonás percibió la verdad en sus principios y se sometió a ella con firmeza.

Zacarías bebió en su fuente de pureza.

Por su fe en ella Juan fue salvado de la tristeza y adquirió una grandeza que lo situó más allá de la prueba, el dolor ya no tenía dominio sobre él.

Por ella Jesús iluminó la obscuridad con una pura luz, por ella fue llamado el Espíritu y el Mesías.

Mahoma obtuvo una brillante victoria, que la plegaria divina y la paz sean con él y los suyos.

Sus compañeros Abu Bakr7 y Omar8 se convirtieron en guardianes de ella.

¡Oh Dios! permítenos seguir sus huellas y concédenos la gracia de ser contados entre los suyos; haz que seamos aptos para recibir estas verdades y que sigamos por ellas los mejores caminos.

"(El os revela que vuestro Dios es un Dios único) y que el que espera el encuentro con su Señor debe realizar buenas acciones y no asociar a nadie en la adoración de su Señor"(Corán XVII, 110). Rindamos a Dios por sus dones una gloria perpetua, no hay acción ni poder sino por El, el Muy Alto y Muy Grande.

"Y di: ¡Alabanza a Dios! El no se ha dado hijo

No tiene asociado en la realeza:

No necesita protector

que lo defienda contra la humillación

¡Proclama altamente Su grandeza!" (XVIII, 111.)

Todo agradecimiento corresponde a Dios que ha distribuido los signos de su generosidad sobre la elite de sus servidores; El los guía hacia la conformidad con Su voluntad, evitándoles (la tristeza) de su alejamiento. Nos ha informado de sus estados, cada uno en el grado que le corresponde, entre ellos aquellos por los cuales ha embellecido a su amigo íntimo -Dios ruegue por él y lo salve-, estados que derivan de la Futuwah.

Dios -¡exahado sea!- dijo: "Hemos oído a un joven (Fata) llamado Abraham hablar de ellos" (C.XXI,60). Lo llamó Fata porque abandonó todo a Dios: su persona, su familia, sus bienes y a sus hijos.

Dio todo a Aquel a quien todo pertenece.

Se apartó del universo y de lo que contiene cuando fue designado con el nombre de la Futuwah.

Así fue como Alá nos informó de los estados de sus santos diciendo:

"... Son jóvenes que creían en su Señor (y los habíamos fortalecido en el camino recto)" (C. XVIII, 13), sin mediación ni pruebas. Creyeron en El por El y fueron entonces favorecidos con una mayor asistencia hasta su llegada a la última proximidad y dijeron:


-"Nuestro Señor es el Señor de los cielos y de la tierra. No invocamos a ninguna divinidad fuera de El" (XVIII, 14).

Alá los revistió con sus propios atavíos, los tomó bajo su generosa protección, y les facilitó la clave de sus cambios sutiles: "... y (que) nosotros los volviésemos hacia la derecha y hacia la izquierda..." (XVIII,18).

Todos los que penetran en el camino de la Futuwah están bajo la benévola mirada de su amistad y de su asistencia.

Tú me has preguntado -¡pueda Dios gratificarte con su agrado!- qué es la Futuwah.

-Sabe que ésta es la conformidad con el orden divino, el abandono de toda bajeza, la realización de un comportamiento sublime, de virtudes interiores y exteriores, secretas y públicas.

No hay estado ni momento que no tenga su propia Futuwah: una Futuwah hacia tu Señor, hacia tu Profeta, hacia sus compañeros, hacia los Santos entre nuestros antecesores, hacia tus Shayjs, tus hermanos en Dios, tu familia, tus hijos, tus parientes o los ángeles que dan testimonio de tus acciones.

Voy a darte aquí una breve ilustración sacada de la tradición del Profeta y de la de nuestros antecesores, de sus actitudes y conducta virtuosa, remitiéndome a Dios para eso como para todo; con El es con quien yo cuento, ¡y qué excelente apoyo!

1) De la Futuwah derivan las actitudes de benignidad para con los hermanos (en Dios) y el adelantarse a sus necesidades. Se nos ha referido por Anás Ibn Malik9 -¡Dios esté satisfecho de él!-que el Profeta dijo:

-Dios se obliga a asistir con un servidor, el día de la resurrección, al que se ha comportado con benignidad con un creyente o lo ha ayudado para algo en los asuntos de este mundo, cualquiera que sea su importancia (H1)

2) La Futuwah es también que devuelvas bien por mal y que no tengas en cuenta las malas acciones del prójimo. Se nos ha referido por Abu al Ahwas,10 quien las sabe a su vez por su propio padre, las palabras siguientes:

-Yo he dicho -¡oh Enviado de Dios!-: si encontrándome en la necesidad de pedir ayuda al alguien, éste se negara, ¿podría considerarme yo con el derecho de actuar igual?

El Enviado de Dios respondió: " ¡No! " (H2).

3) La Futuwah es dejar de estar al acecho de los defectos del prójimo. Se nos ha referido por Mu'awiyyah11 -¡Que Dios esté satisfecho de él!- lo que sigue:

-El Enviado de Dios ha dicho: "Aplicándote a resaltar los defectos de los Musulmanes, contribuyes en realidad a hacerlos malos" (H3).

4) También es un acto de Futuwah el ir con total naturalidad a casa de un hermano en Dios que nos es cercano, sin ser, para eso, convidado a ella. Se nos ha referido según Abu Hurayrah12 que éste dijo:

-Abu Bakr y Omar se encontraban un día juntos cuando el Profeta llegó y les preguntó qué los había conducido a aquel lugar.

Ellos respondieron:

-Ha sido el hambre, ¡oh Enviado de Dios!: lo juramos por el que te ha enviado como Profeta verídico.

El Profeta dijo:

-Por el que tiene mi alma entre sus manos, no ha sido otra cosa sino el hambre lo que me ha hecho salir a mí mismo.

Añadió: "íd a la casa de fulano, un hombre de los Ansar"13 (H4)

5) La Futuwah es no criticar el alimento que se nos ofrece. Se nos ha referido que Abu Hurayrah dijo:

-El Profeta nunca criticó un alimento a él presentado. Lo comía si lo deseaba o lo dejaba (H5).

6) La Futuwah consiste en la adopción de una actitud y conducta elevadas a semejanza de las de la gente del Paraíso. Se nos ha referido por mediación de Abul Qasim Ibrahim Ibn Muhammad al Nasrabadhi14 que un día Anás15 -¡Dios esté satisfecho de él!- estaba enfermo. Algunos de sus amigos lo visitaron. Anás dijo entonces a su sirvienta:

-Trae a nuestros amigos aunque no sea más que un trozo de pan. He oído al Enviado de Dios decir: "La excelencia del comportamiento es una cualidad de la gente del Paraíso" (H6).

Mención de algunos rasgos de la excelencia del carácter según la Sunna:

7) Se cuenta de Nafi16 y de Ibn Omar17 -¡Dios esté satisfecho de ellos!- que el Profeta dijo:

-Visitarse los unos a los otros, sin otra finalidad que la de hacerlo por Dios, es un rasgo de la excelencia del carácter, y corresponde al anfitrión ofrecer a su hermano en Dios aquello de que dispone, aunque no sea más que un trago de agua. Si encontrase embarazoso ofrecer lo que tiene a mano, se expondría con ello a la cólera divina (H7).

8) La Futuwah es la intimidad entre hermanos en Dios. Se nos ha referido por Yabir15 que el Profeta dijo:

-El creyente es aquél con el cual se siente un lazo de intimidad. No hay bien alguno en aquél que no se acerca a los demás o no deja a los demás acercarse a él. Los mejores hombres son aquellos de los que pueden obtener beneficio los demás (H8).

9) La Futuwah es generosidad. Se nos ha referido según A'ishah19 -¡Dios esté satisfecho de ella!- que el Enviado de Dios dijo:

-El paraíso es la morada de los hombres generosos (H9).

10) La Futuwah es la conservación de las antiguas relaciones amistosas. Se nos ha referido que A'ishah -¡Dios esté satisfecho de ella!- oyó decir al Enviado de Dios:

-Dios quiere que se cuiden las amistades antiguas (H10).

11) La Futuwah consiste en tomarse en serio los intereses y los estados de nuestros hermanos en Dios.

Se nos ha referido que Ibn al Abbas20 reprochó la avaricia de Ibn al Zubayr21 diciéndole: "He oído decir al Enviado de Dios:

-El creyente no es el que come hasta saciarse mientras su vecino tiene hambre a su lado" (H11).

12) La Futuwah es un comportamiento cortés cuando se está a la mesa. Se nos ha contado según Abu Hurayrah que el Profeta dijo:

-¡Que nadie siga con la mirada los bocados de su hermano! (H12).

13) La Futuwah es dar pruebas de indulgencia y dulzura hacia los hermanos mientras se trate de cosas cuya ilicitud no esté establecida. Se nos ha referido según Ibn al Abbas que el Profeta dijo:

-El signo más alto de inteligencia después del de la fe en Dios consiste en dar pruebas de flexibilidad hacia el prójimo en todo lo que no sea abandono de la verdad (H13).

14) La Futuwah es ser paciente con los hermanos y actuar de modo que vuestras relaciones sean armoniosas. Se nos ha contado que Abu Sa'id al Judri22 dijo:

-Un hombre había preparado una recepción para el Enviado de Dios y sus compañeros. Cuando se les presentó el alimento uno de ellos no comió, diciendo que ayunaba. El Enviado de Dios dijo entonces:

"Vuestro hermano nos ha invitado, y se ha tomado muchas molestias." Y después añadió: "Come, y ayuna otro día si quieres" (H14).

15) Otro comportamiento de la Futuwah es ser benévolo con los compañeros, incluso antes de serlo con los parientes. Se nos ha referido, según Alí23 -¡Dios esté satisfecho de él!- que Fátima,24 hija del Enviado de Dios, pidió un día a éste que le buscase un servidor. El Profeta respondió:

-Yo no puedo buscarte un servidor y dejar los estómagos de la "gente del banco"25 contraerse de hambre (H15).

16) La Futuwah es actuar de manera que los hermanos puedan tener acceso a tus bienes como si les perteneciesen a ellos mismos. Se nos ha referido según Ibn al Musayyib26 que el Profeta tenía la costumbre de servirse de los bienes de Abu Bakr como si se tratase de sus propios bienes.

17) La Futuwah consiste en ofrecer manjares y conceder hospitalidad. Se nos ha referido según Uqbah Ibn Amir27 que el Enviado de Dios dijo:

-Es triste la compañía en la que no hay lugar para extraños (H16).

Por mediación del mismo, se nos ha contado que el Enviado de Dios ha dicho:

-No hay bien alguno en un hombre que no concede hospitalidad (H17).

18) La Futuwah consiste en demostrar respeto a los hermanos y adelantarse a sus necesidades.

Se nos ha contado según Wazila28 Ibn al Jatab al Qurashi que un hombre entró en una mezquita cuando el Profeta estaba en ella solo. El Profeta se desplazó para acogerlo. Se le dijo entonces: "¡oh, Enviado de Dios, el lugar es amplio! " El respondió:

-Pertenece al creyente recibir los derechos que le corresponden (H18).

19) La Futuwah es rectitud en las actitudes y en los estados interiores. Se nos ha referido según Urwah29 -¡Dios esté satisfecho de él!- que Sufyán Ibn Abdullah al Zaqañ30 dijo:

-¡oh, Enviado de Dios!, enséñame en Islam una palabra gracias a la cual yo no necesitase ya interrogar a ningún otro después de ti.

El respondió:

-"Di "creo en Dios" y sé recto" (H19).

20) La Futuwah es limpieza y generosidad de alma. Se nos ha referido según Abu Sa'id al Judri -¡Dios esté satisfecho de él! -que el Enviado de Dios dijo:

-Los santos de mi comunidad no entrarán en el paraíso por sus acciones sino por la gracia de la misericordia divina y la generosidad y la limpieza de su alma (H20).

21) La Futuwah es una actitud de compasión hacia los hermanos y la búsqueda de su consuelo. Se nos ha referido que Abu Sa'id al Judri -¡Dios esté satisfecho de él!- dijo:

-Nos encontrábamos un día viajando con el Enviado de Dios cuando un hombre que dirigía una caravana de su propiedad vino a verlo. Este, para vigilar sus bienes, volvía incesantemente sus ojos a izquierda y a derecha. El Enviado de Dios dijo entonces: "El que tiene una montura de más debería darla al que no tiene y el que tiene alimento de más debería darlo al que carece de él. "Citó después toda una serie de categorías de bienes hasta que comprendimos que no correspondía a ninguno de nosotros tener algo en exceso (H21).

22) La Futuwah es amarse en Dios y visitarse sin otra finalidad que la de hacerlo por Dios. Se nos ha referido según Ubadah Ibn Samit31 que éste. oyó el Hadiz sigúiente en el que, hablando por boca de su Profeta, Dios dijo:

-Mi amor corresponde por derecho a los que se aman, se tratan y se intercambian dádivas en Mí (H22).

23) La Futuwah consiste en amar y tratar a los pobres y abandonados.

Se nos ha referido que Abdu la Ibn Amr32 oyó decir al Profeta:

-A los que Dios ama más es a sus servidores abandonados.

Alguien preguntó:

-¿Quiénes son, oh Enviado de Dios?

El dijo:

-los que no tienen más refugio que su religión. El día del juicio final serán conducidos ante Jesús, hijo de María, ¡la paz sea con él! (H23).

24) El hombre de Futuwah es el que se cuida del depósito que se le confía y cuya palabra es verídica.

Se nos ha referido, según Abdullah Ibn Anír, que el Profeta dijo:

-Hay cuatro cosas con las cuales importa poco, para el que las posee, no haber tenido ninguna otra en este mundo: proteger con cuidado lo que se os confía, decir la verdad; tener nobleza de carácter y ganarse la vida lícitamente (H24).

25) La Futuwah consiste primero en purificar el alma antes de revestirse con los hábitos de los hombres santos. Se nos ha referido por Hasán33 que se oyó decir al Enviado de Dios:

-No os vistáis con la lana sino cuando vuestros corazones sean puros. Los que se visten con la lana mientras que aún se encuentra en ellos trampa y perfidia, se exponen a la enemistad de Aquel que es el sostén de los Cielos (H25).

26) La Futuwah consiste en ofrecer ágapes y en recibir a los huéspedes de manera agradable y generosa. Se nos ha referido según Abu Hurayrah que el Enviado de Dios dijo:

-Que el que cree en Dios y en el juicio final ofrezca una hospitalidad agradable a su huésped (H26).

27) De la Futuwah deriva igualmente el no comer sino después de que los compañeros han empezado a hacerlo. Se nos ha referido según Ja'far Ibn Muhammad,34 que su propio padre -¡Dios esté satisfecho de ellos!- dijo:

-Cuando el Enviado de Dios se encontraba con un grupo de personas, era el último en empezar su comida (H27).

28) La Futuwah consiste en comprender que tu bien verdadero no es el que ahorres, sino que gastes por Dios.

Se nos ha referido que A'ishah -¡Dios esté satisfecho de ella'!-dijo:

-Se ofreció un cordero al Enviado de Dios, el cual distribuyó su carne. Yo le dije: "¡Ya sólo queda el cuello!"

El Enviado de Dios me respondió entonces: "Nos queda todo salvo, el cuello" (H25).

29) Es un acto de Futuwah el romper el ayuno para participar en la alegría de los hermanos. Se nos ha referido según Ibn Omar -¡Dios .esté satisfecho de él!- que el Enviado de Dios dijo:

-'El que visita a su hermano en el Islam y quiere romper el ayuno está en su derecho de hacerlo (H29)

30) La Futuwah es tener un sentido de convivencia y saber hallar gusto en relaciones alegres y amistosas. Se nos ha referido según Husayn Ibn Zayd que éste preguntó un día a Yá'far Ibn Muhammad:

-¡Ojalá pudiera dar la vida por ti!' ¿Tenía el Profeta la costumbre de bromear amistosamente con los demás?

El respondió:

-Dios lo proveyó de un carácter de extremada nobleza en la manera misma que tenía de bromear amistosamente con los demás. Dios envió a sus Profetas y había en cada uno de ellos cierta contrición. Después envió a Mahoma, cuyo estado era el de la compasión y la misericordia. Un signo de compasión para los de su comunidad consistía precisamente en el hecho de que les hablaba de manera amable y grata. Hacía eso para que no se alejasen de él por un sentimiento de temor reverencial. Mi padre Muhammad me dijo que su padre Ali había sabido por su padre (Al Husayn)35 que éste había oído decir al Enviado de Dios: "Dios no ama a los que presentan a sus amigos caras tristes y desagradables (H30).

31) La Futuwah consiste, para el servidor de Dios, en no considerarse a si mismo o considerar sus propias acciones como cosas importantes, como tampoco debe pretender recompensa por sus acciones. Yo he oído decir a Muhammad Ibn Abdulláh al Razí36 que se preguntó a Abul al Abbas Ibn Ata37 qué era lo que más atraía la cólera de Dios. El respondió:

-El hecho de tener consideración por el propio yo o por sus acciones y aún más el de esperar compensaciones por las obras que se realizan.

32) La Futuwah es la práctica del arrepentimiento dando sentido a éste por la firme determinación de no recaer uno en sus errores. He oído a Mansur Ibn Abdullah al Harawi referir que Abul Hasán al Muzayyin35 dijo:

-Tres cosas dan testimonio de verdadero arrepentimiento: lamentar los errores pasados, tomar la firme decisión de no recaer en el estado en el que se encontraba uno y tener, para eso, lleno el corazón del temor de Dios. Pues, en efecto, si podemos estar seguros de haber cometido un pecado, no por eso dejamos de estar en la incertidumbre de saber si nuestro arrepentimiento será aceptado o no.

33) La Futuwah es también atraer hacia uno el Amor de Dios haciéndose amar por sus santos. Se me ha referido que Abu Yazid al Bistami,39 respondiendo a la pregunta de un hombre que quería saber por qué obra podía acercarse a Dios, dijo:

-Ama a los que Dios ha amado (Awliya Alá) y procura hacerte amar por ellos, pues Dios mira en el corazón del santo setenta veces cada día y cada noche. Quizá encuentre tu nombre inscrito en el corazón de uno de ellos. Te amará entonces y te cubrirá con Su perdón.

34) La Futuwah es no reprochar sus faltas a los hermanos en Dios. Se me ha referido que Yusuf al Husayn vino a ver a Abu Yazid al Bistami -¡Dios lo tenga en su misericordia!- y le preguntó:

-¿A quién me aconsejas que tome por amigo?

El respondió:

-Al que te visite si estás enfermo y te perdone si obras mal. Después recitó estos versos:

"Si estáis enfermos venimos a veros

Y cuando pecáis rezamos por vuestro perdón."

35) La Futuwah consiste en seguir trabajando para subvenir a las propias necesidades. A menos de haber realizado efectivamente en sí el estado de confianza absoluta en Dios.

Se me ha referido que Ibrahim al jawwas41 dijo:

-Un sufi debe trabajar para ganarse la vida a menos que se trate de un hombre que ha sido llamado, por una experiencia interior particular, a romper con los medios de adquisición ordinarios de las cosas de esté mundo o a poder dispensarse de ellas. Pero si se trata de alguien que se encuentra necesitado y al que nada impide encargarse de sí mismo personalmente, es entonces para él una prioridad el trabajo y la puesta en práctica de los medios de adquisición más lícitos y más adecuados. Pues el abandono del trabajo sólo puede ser cosa de los que (realmente) se han apartado de las relaciones mundanas, de la búsqueda de la dignidad y de los modos de vida de la gente común.

36) La Futuwah consiste en el fortalecimiento de la relación que nos liga a nuestro Señor. Podemos entonces encontrar en nosotros una determinación de realizar los estados y decoro espirituales que le corresponden propiamente. Se me ha referido que Abu Hamzah42 dijo:

-Si no entrase en el desierto hasta haber previsto cómo alimentarme, me avergonzaría frente a mi Señor. No contar con este alimento para sobrevivir sería, según creo, la expresión real de una verdadera confianza en Dios.

37) La Futuwah consiste en la magnificación del carácter sagrado de las cosas de la religión. Se cuenta de Abdullah Ibn Marwan que, por error, dejó caer una moneda en un pozo sucio. Pagó a unos trabajadores trece dinares para sacarla. Cuando se le pidió la explicación de ello, dijo:

-En esta moneda estaba inscrito el nombre de Dios y la he respetado por eso.

38) La Futuwah es tratar a la gente del mismo modo en que querría ser tratado uno mismo. Se cuenta que el Profeta dijo:

-Desea para la gente lo que desearías para ti mismo, serás entonces un (verdadero) creyente (H31).


Y en otro Hadiz:

-Da a la gente lo que querrías que se te diese a ti mismo (H32).

Vino un hombre a buscar a Ibn Yazdaniya y le dijo:

-¡Aconséjame!

El respondió: -Juzga a los demás como desearías ser juzgado tú mismo.

39) La Futuwah es la emigración hacia Dios con todo el corazón y todo el ser, tal como nos lo refiere Dios mismo -¡exaltado sea!

-Lot, pues, creyó en El y dijo: "Sí, emigro hacia mi Señor; El es el Poderoso, el Sabio" (XX1X/26). Se nos ha referido que Abu Bakr al Tamastani" dijo:

-Aquel de vosotros que es fiel al Libro Santo y a las tradiciones del Profeta (al-Sunnah), que se aparta por sí mismo, constante y sinceramente, del mundo y de los que en él habitan, y emigra hacia Dios con todo su ser y con todo su corazón, habrá alcanzado su fin en Futuwah a menos de anular éste volviendo a un estado ya superado por él.

Añadió:

-El Enviado de Dios dijo: "Cada uno de nosotros no alcanza en verdad como fin sino aquel hacia el cual ha emigrado (tenido intención de emigrar).".

40) La Futuwah es la amistad de Dios, de su Enviado o de sus santos.

Abu Ozmán al Hiri45 dijo:

-Aquel cuya relación con Dios es sincera debe meditar su Libro con atención, preferir su verbo a cualquier otra palabra y seguir su decoro, sus órdenes y aquello por lo que ha sido interpelado Aquel cuya relación con el Enviado de Dios es sincera debe seguir las huellas de su nobleza de carácter, de sus tradiciones, inspirarse en sus cualidades y tomarlo por modelo para todo lo que debe hacer u omitir. Aquel cuya amistad con los hombres santos es sincera debe seguir su camino y su ejemplo, inspirarse en su cortesía espiritual y aplicar sus preceptos. Si viniese a decaer de este grado, estaría perdido.

41) La Futuwah es una exigencia de sinceridad hacia sí mismo, de manera que se aparte uno de lo que ocupa a los demás hombres. Se me ha referido que Abu Bakr al Tamastani dijo:

-El que establece una relación sincera con Dios se aparta por ello mismo de las cosas de este mundo.

42) La Futuwah consiste en confiar en la seguridad que Dios nos ha dado de proveer a nuestra subsistencia. Sahl Ibn Abdullah ha dicho:

-Un hombre carecería de valor para Dios si continuase preocupándose por su subsistencia cuando ha recibido una garantía divina sobre este punto.

43) La Futuwah es velar por vivir en armonía y de perfecto acuerdo con los hermanos. Al Musayyid Ibn Wadiz dijo:

-Cada hermano al que dices: ¡Ven! y que responde: ¿A dónde?, no es para ti un hermano verdadero.

La Futuwah es conformarse perfectamente con la voluntad de tu Amado en todo lo que pudiera complacerle o desagradarle.

Yo he oído decir a Bishr Ibn al Hariz:47

-Es una falta de grandeza de alma el apreciar lo que pudiera desagradar al que amas; así se ha dicho:

"Seguiré amándote y amando a mis enemigos, pues es por ti por quien los he amado. Cuando me has rebajado, me he disminuido yo mismo. ¿Cómo podría ser yo bueno con el que tú has despreciado?"

45) La Futuwah consiste en mostrar decoro espiritual en las palabras intimas y plegarias que se dirigen a Dios. Sa'id Ibn Ozmán dijo:

-He peregrinado ochenta veces a pie en completa indigencia. Un día, durante unas circunvoluciones alrededor de la Ka'aba, murmuré: "¡Oh, Amado mío! "Oí entonces una voz secreta que me decía: "¿Te considerabas demasiado importante para ser un pobre en Dios para que pretendas ahora el rango de los enamorados?" Perdí el conocimiento y, al volver en mi, me encontré diciendo: "¡Soy tu pobre!, ¡tu pobre!, ¡tu pobre!"

46) La Futuwah consiste en adelantarse a las necesidades de la gente mientras se conserva el decoro propio de un estado de servidumbre. Dhul Nun45 dijo:

-Los sabios siempre han tenido tres principios: velar por el socorro de todo lo dotado de vida, distribuir los beneficios de Dios en los lugares en los que hay reuniones para mencionarlo, despertar a la gente a Dios con palabras de sabiduría.

47) La Futuwah es la evaluación y el conocimiento de la propia alma y de los propios actos, así como el pesar por el tiempo pasado fuera de la conformidad con las reglas divinas. Al Kattani49 dijo:

-Se me ha referido que un hombre, de los dotados de fineza espiritual, se representó el hecho de que tenía sesenta años. Contó sus días y vio que eran en número de veintiún mil quinientos. El hombre quedó entonces aterrorizado y se desvaneció. Cuando volvió en si, dijo: "¡Oh, qué desgracia! Aunque hubiese pecado una sola vez por día, aparecería ante mi Señor cubierto de otros tantos pecados. ¡Pero son decenas de millares de veces las que he pecado cada día! "Se desvaneció por segunda vez. Intentaron reanimarlo, pero se dieron cuenta de que había muerto.


Notas. Primera parte


1. Idris, profeta del Islam que se identifíca habitualmente con Hermes o también con el Henoc bíblico. El corán (XIX, 56-57) menciona que "fue alzado (por Dios) a un lugar elevado". Es, según Ibn Arabi, uno de los cuatro Awtad (pilares), con Elías, Jesús y Al Jadir aún vivos "corporalmente". Véase M. Chodkiewicz, Le sceau des saints, París, 1986, pág. 116-119-120.

2. ‘Ad: Antigua tribu de Arabia a la que se dirigió el profeta Hud como mensajero de Dios. Los que lo siguieron fueron salvados y los demás exterminados (Corán VII, 65y sigs.). Otros pueblos llevaron igualmente el nombre de Ad (véase Corán LIII, 50; LXXXIX).

3. Hud: véase más arriba. La tumba del profeta Hud podría existir aún actualmente en el Mahra (Yemen).

4. Salih: otro profeta árabe enviado al pueblo de Zamud del que se trata también a menudo en el Corán (Corán VII, 73 y sigs. etc.).

5. Duhí Kifl: profeta mencionado en el Corán (XXI, 85) pero que nos es, por lo demás, desconocido.

6. Shu'ayb: otro profeta mencionado en el Corán, enviado como mensajero al pueblo de Madián (cerca de Eilat junto al golfo de Akaba). Llegará a ser, según el Corán, suegro de Moisés. En la Biblia el (o los) suegro(s) de Moisés lleva(n) los nombres de Jezro (Exodo III, 1), de Ragüel (ibid. II, 18) y de Hobab (Números X, 29).

7. Abu Bakr al Siddiq (el Verídico) (m. 13/634), primer califa (Sucesor) del profeta. En el marco del sufismo, es también considerado como el heredero espiritual, el Qubt (polo). Es el primero de los cuatro "califas bien guiados" que, en el sunismo, se consideran como los plenos realizadores, en los planos exterior e interior de la enseñanza del Profeta. Véase Hilyat I, 28-38.

8. Omar Ibn al Jattab (m. 23/644) fue el segundo "califa bien guiado" después de Abu Bakr. Sus diez años de califato quedaron marcados por su fuerte personalidad y su extremado sentido de la justicia. Véase Hilyat, I, 38-55.

9. Anás Ibn Malik (m. 91-93/709-11); tradicionista célebre. Fue compañero y servidor del Profeta. Véase Hilyat, VI, pág. 316 y sígs., E.I, pág. 496.

10. Abul Ahwas (Muhammad Ibn al Haytam) (m. 279/892): Transmisor de Hadízs. Véase Al Zrkli, Al A'lam II, pág. 258, 5ª ed. (Beirut, 1980).

11. Mu'awíyyah Ibn Suyan (m. 60/679-680): compañero del Profeta y fundador de la dinastía Omeya. VN. Laoust, Les schismes dans l’slam, ed. Payot, París, 1983, pág. 16-25, numerosas referencias.

12. Abu Hurayrah al Dawsi Al Yamaní (m. 58/678). Forma parte de los "Ahl al suffah". V Hílyat, I, 376. Se estima que transmitió unos tres mil quinientos Hadízs. Véase E.I, pág. 132.

13. Ansar, nombre dado por el Profeta a los musulmanes de Medina que dieron asilo a los que habían huido de La Meca bajo la persecución de los Qurayshitas, y a los que se llamó Al Muhajírun (los emigrados).

14. Abul Qasím Ibrahim Ibn Muhammad al Nasrabadhi (m. 376/977-978): Sulami, en sus Tabaqat, lo designa como el Shayj del Jurasán en su tiempo. Véase Tabaq 484-488. Fue él mismo uno de los maestros de Sulamí y discipulo de Shiblí.

15. Op. cit., nota 9.

16. Nafi’Ibn Sarjan Abu Abdullah al Daylami (m. 117/736 o 120/737). Es maestro del gran jurista Malik Ibn Anás y Mawla (cliente, servidor) de ‘Ab Ibn’Umar. Véase Amin al Khawli, Malik Tajríne Hayat, 1962, pág. 99-100.

17. Abdullah Ibn Omar Ibn al Khattab (m. 73/693), hijo de Omar Ibn al Khattab (véase supra nota 8). compañero del Profeta, Abu Nu'aym lo designa entre los Ahl al Suffah. Véase Hilyat 1, pág. 292-314 y II, pág. 7: E.I, pág. 55-56.

18. Jabír Ibn Abdullah (m. 74/693-694): Compañero del Profeta. Transmitió numerosos Hadízs.

19. ‘A'íshah (m. 58/678): esposa del Profeta e hija de Abu Bakr al Saddiq (véase supra nota 7). Era célebre por su refinada cultura y su elocuencia. Véase Hilita II, 43-50; E.I, I, 317.

20. Abdullah Ibn al'Abbas (m. 68/686-688): compañero y pariente del Profeta apodado Al Hibr (el Doctor) o Al Bahr (el mar) por su conocimiento excepcional de la exégesis del Corán. El Profeta había rogado a Dios para que El le concediese la sabiduría (al Hikma) y le enseñase hermenéutica (al Ta’wil) [del Corán]. Véase Hilyat 1, 316. Véase también artículo de L.Veccia-Vaglíeri en E.I, pág. 41.

21. Abdullah Ibn al Zubayr (m. 73/692-693): compañero y pariente del Profeta [sobrino de A'ishah]. Véase Hilyat, 329-337.

22. Abu Sa'id al Judrí (Sa'd Ibn Malik) [m. 74/693-694]: compañero del Profeta citado por Abu Nu'aym entre los Ahí al Suffah. Véase Hílyat 1, 329.

23. Ali Ibn Abí Talib (m. 40/661): yerno y pariente del Profeta. Fue el primero que entró en el Islam después de Jadiyah, esposa del Profeta. Se cuenta que el Profeta dijo: "Soy la casa de la sabiduría y Ali es su puerta." Véase Hilyat I, 64. Ali es considerado como el tipo mismo del caballero heroico en el Islam. Véase Hilyat 61-87.

24. Fátima (m. 11/632-633): hija del Profeta y esposa de Ali. Se la rodea en el Islam de una especial veneración. Los descendientes del Profeta [los sharifs] se proclaman descendientes suyos. Véase E.I, II, 861.

25. "La gente del banco": Ahl al Suffat. La palabra "banco" es "según Lane un largo pórtico o vestíbulo cubierto, incluido en la mexquita de Medina", cit. en E.I, I, 274-275. Viviendo en una gran penuria, se dedicaban esencialmente al estudio y a la oración. Los sufíes ven en ellos a sus precursores directos. Véase Hilyat pág. 337-347.

26. Sa'id Ibn al Musayyab (m. 96/714.715): se le considera como el "maestro" de la generación posterior a la del Profeta y uno de los primeros especialistas del Derecho en Medina. Véase Hilyat II, 161; E.I, pág. 908 y III, pág. 972.

27. Uqbah Ibn Amir (m. 62/681-682): compañero del Profeta. Abu Nu'aym menciona que fue citado entre los Ahl al Suffah. Véase Hilyat, II, 8-9.

28. Se trata sin duda de un error que se ha deslizado en el texto árabe. El compañero conocido que lleva este nombre es Wazila Ibn'Asqa, citado a menudo con Abu Hurayrah y Abu Dharr entre los Ahí al Suffat Véase E.I, III, 274b; Hilyat, II, 21-23.

29. 'Urwah Ibn al Zubayr (Ibn al 'Awam) [m. 94 ó 99/712-717]: hermano de Abdullah (véase supra nota 21). Véase Hilyat II, 176-183. Es sobrino de A'ishah, de la que ha transmitido numerosos Hadizs. Es considerado como uno de los primeros en poner el Hadiz por escrito. Véase E.I, III, pág. 24.

30. Suffyan Ibn Abdullah al Zaqafi: compañero del Profeta y gobernador en el tiempo de Omar Ibn al Jattab. Transmitió numerosos Hadízs. Véase Al Nawawi: Tahdhib al Asma 'wa al Lughat, El Cairo, n. 216.

31. Ubadah Ibn Samit (m. 34/654): Compañero del Profeta conocido por su ardor en el Yihad. Véase Abu Bakr al Amrí al Yamani, Al Riyad al Mustatabah, Beirut, 1974, pág. 207 y sígs., al Nawawi; Tahdhib al Asma wa al Lughat, El Cairo, I, pág. 223-224, etc.

32. Abdullah Ibn Amr Ibn al'As (m. 43/663): compañero del Profeta y general conquistador de Egipto. Fue, con Abu Musa al 'Ash'ari uno de los árbitros en la famosa batalla de Siffin (47/658). Véase Hílyat, I, 283-292; E.I, I, 464.

33. Hasán al Basrí (m. 110/728) en Basora. Se le considera el precursor del sufismo en su forma de hermandad. Sus enseñanzas siguen siendo célebres. Véase Hilyat, II, 131-161; E.I, III, 254-255.

34. Ya'far Ibn Muhammad (al Sadíq) [m. 148/765]. Su tumba se encuentra en Baqí; el cementerio de Medina. Los sufíes lo consideran como uno de los principales eslabones del camino iniciático y lo veneran por la elevación de su conocimiento espiritual. Véase Hilyat, III, pág. 192-206; E.I, II, pág. 384-385.

35. Al Husayn Ibn Ali Ibn Abi Talib: nieto del Profeta. Muerto mártir en Kerbala en 61/680. Es considerado por los sufíes como una gran figura de santidad. Véase Hilyat, II, pág. 39; E.I, III, pág. 628-636.

36. Muhammad Ibn Abdullah al Razí (Ibn Shadhan): sufí contemponaneo de Sulami, al que transmitió muchas frases de sufíes. Véase Tabaq., índice general.

37. Abul Abbas Ibn Ata al Baghdadí en Bagdad. Sufí célebre, fue ejecutado en 297/909 en Bagdad por haber apoyado a Al Hallax con ocasión de su proceso ante el visir Hamid. Véase Tabaq., pág. 200-205; Hílyat, X, 291-296; Massignon, Passion, índice general.

38. Abul Hasán al Muzayyin (m. 328/94). Véase L. Massignon, Passion, pág. 80.

39. Abu Yazid al Bistamí (Tayfur) [m. 261/874 o 234/8481: sufí iraní sunnita célebre por sus estados (Ahwal) y palabras (Shatahat) extáticas. Véase Tabaq., pág. 67-74; Hilyat, X, 3342; E.I, pág. 166-167.

40. Yusuf Ibn al Hussayn al Razí (m. 304/916) fue discípulo del gran jurista Ibn Hanbal y de maestros del sufismo tales como Dhul Nun al Misrí y Abu Turab al Najshabí. Véase Tabaq., pág. 185-191.

41. Abu Ishaq lbrahim al Jawwas (m. 291/903). Fue discípulo de Yunayd y de Nuri. Véise Tabaq., pág. 284-287; Hilyat, X, pág. 325-331.

42. Abu Hamzah al Baghdadi al Bazaz (m. 289/90l-902). Véase Tabaq., pág. 295-298; Hilyat, X, 320.

43. Hasan Ibn Ali Yazdaniyar: sufí originario de Urmia en Azerbeiyán. Fue también un transmisor de Hadizs. Véase Tabaq., pág. 406409; Hilyat, X, 363-365.

44. Abu Bakr al Tamastani (m. 340/951-2). Véase Tabaq., pág. 471-474; Hilyat, X, 382.

45. Abu Ozmán al Hiri al Nisaburi. Fue, entro Otros, discípulo de Yahya Ibn Mu'adh (m. 258/871). Véase Tabaq., pág. 170-175; y Huxwiri, Kashf al Mahjub, p 132-134. Se le consideraba en Nishapur como uno de los grandes maestros de la Malamatiyya. Véase Afifí, Al Malamatiyya wa al Sufiyyah wa Ahl al Futuwah, 1945, pág. 37.

46. Sahl Ibn Abdullah al Tustarí (m. 283/896). Fue el primer maestro de Hallax. Véase Tabaq., pág. 206-211; Hilyat, X, pág. 189/212.

47. Bishr Ibn al Hariz al Hafi (el píes descalzos) [m. 227/841-842]. A raíz de su conversión se dedicó primero al Hadiz antes de emprender plenamente el camino sufí. Su amistad con el gran jurista Ibn Hanbal sigue siendo célebre. Véase Tabaq., 48-55; Hílyat, X, 116-128; Dermenghem, Vie des saints musulmans, pág. 85-103.

48. Dhul Nun al Misrí (m. 245/859 en El Cairo). Se le considera como uno de los fundadores del lenguaje técnico del sufismo. Figura entre los sufíes clásicos más célebres. Véase Tabaq., pág. 15-26; Hilyat, IX, pág. 331-395, X, pág. 3-5 y Dermenghem, Op. cit., pág. 105-156, que señala que "antes e él, apenas se encuentran en Egipto rastros del sufismo propiamente dicho".

49. Abu Bakr al Kattani (m. 322/933). Fue, entre otros, discípulo de Yunayd y Nuri. Conoció igualmente a Al Hallax. Véase Tabaq., pág. 373-377, Hílyat, X, pág. 357-358.

Notas hadices

Primera parte


H1. Este Hadiz (palabra del Profeta) se relata por Al Bazzar en su Musnad según Anás lbn Malik. Al Suyuti en su Sharh al Jam al Saghir lo considera como un Hadiz "debil", refiriéndose con esto a los medios de control puestos en acción en la ciencia de los Hadizs; anuncia que es muy poco probable que se trate aquí de palabras del Profeta. Se reprochará a Sulami (véase Ibn Al Yawzi Talbis Iblis, pág. 164) su falta de rigor en materia de Hadiz. Hay que decir en su descargo que los Hadizs que cita son de un alcance esencialmente espiritual que concuerda con otras tradiciones auténticas en este sentido o, de manera general, con el espíritu de la ética musulmana.
Cuando demos más abajo un Hadiz sin la mención "débil", es que debe considerarse como aceptable según las normas reconocidas. Sobre este Hadiz citado, véase Fayd al Qadir, VI, 86 (1ª ed., El Cairo).
H2. No hemos podido encontrar rastro de este Hadiz.
H3. Referido por Ibn Hiban. Véase en Al Mundhiri, Targhib, III, 240; Ibn Dawud, Adab, 37.

H4. Véase Muslim, Kitab al Ashríbah, 20.

H5. Muslim, Ashribah, 35.

H6. Referido por Tabarani. Véase en Targhib, III, 373.

H7. Hadizs similares en Kunz al'Ummal, tomo IV, n0 16342 y sigs.

H8. Hadiz referido por Al Daraqtuni, Al Afrad, y Diya al Maqdisi, Al Ahadith al Sahihah al Mukhtarah, según Yabir. Véase Fayd al Qadir VI, pág. 253. Se le encuentra con algunas variantes en Ibn Hanbal, VI, 335; II, 400.

H9. Este Hadiz se nos refiere por Ibn Adi, Al Kamil (cd. Beirut, 1984, 1, pág. 91) y Al Quda'i, Al Musnad (ed. Beirut, 1985, 1, pág. 100) según A'ishah. Se le considera como "débil".

H10. Véase Ibn Adi, op. cit., IV, pág. 1506. Hadiz "débil".

H11. Véase. Bujari, Al Adab-Tabarani, Al Mu bur al Kabir, Bayhaqi, al Sunan, etc., citados en Fayd al Qadir, V, pág. 360.

H12. Véase Kunz al'Ummal, tomo XV, n.0 4816.

H13. Este Hadiz, hasta «prójimo» (al Nas en el texto árabe) es referido por Ibn Abi al Dunia según Ibn al Musayyab (Hadiz, pues, llamado «Mursalan» puesto que Ibn al Musayyab no es compañero del Profeta, sino que forma parte de la generación siguiente). Véase Fayd al Qadir, IV, pág. 3.

H14. Véase Bayhaqi, Al Sunan al Kubra, IV pág. 279 (cd. Beirut, 1986). M Daraqtuni lo refiere con algunas variantes según Yabir.

H15. Véase Ibn Hanbal, 1, 79, 106 (con algunas variantes).

H16. Referido por Bayhaqí y Tabaraní. Véase Fayd al Qadir; IIL 214.

H17. Fayd al Qadir IV 426.

H18. No encontramos rastro de este Hadiz.

H19. Ibn Hanbal III, 412; Iv, 385; Muslim. Al Iman, 63; Tirmidhí y Nisa'i. Véase Fayd al Qadir IV; 523.

H20. Véase Kitab al Futuwah, ed. árabe, Ankara, 1977, pág. 22, en la que Sulayman Azar señala que este Hadiz es referido por Al Daraqtuni, Abu Bakr Ibn Lala, en Makarim al Akhlaq y Al Jata'iti.

H21. Muslim, Al Lluktah, 18; Abu Dawud, Zakat, 32; Ibn Hanbal, III, 34.

H22. Ibn Hanbal, V; 229, 237, 239; Al Hakim, Al Mustadrak, IV, 169,170.

H23. Véase este Hadiz referido en su mayor parte por Al Tirmídhi, Iman, 13, y Ibn Maya, Fitan, 15; Al Darimí, Riqaq, 42.

H24. Referido por Ibn Hanbal y Tabaraní. Véase Fayd al Qadir 1, 461.

H25. No encontramos rastro de este Hadiz.

H26. Numerosas referencias: Bujari, Ilm, 37...; Tirmidhi: Birr, 43...; Dawud, At Imah, 11...; etc.

H27. Véase Kunz al'Ummal, tomo VI, n. 16150 y 16151.

H28. Véase Kunz al'Ummal, tomo VI, n. 16150 y 16151.

H29. Se encuentra un Hadiz semejante con algunas variantes en Jbn Maja, Sunan, Kjtab al Siyam, 47.

H30. Hadiz «débil» según Al Dhahabi. Véase Fayd al Qadir II, pág. 285.

H31. Referido por Bujari, Tabaraní, Bayhaqy; véase Fayd al Qadir, 1, 176.

H32. No encontramos rastro de este Hadiz.
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