jueves, 1 de junio de 2017

BELLEZA Y MAJESTAD



Me perdí en el laberinto de la multiplicidad.
Quería viajar en espiral hacia el centro.
Durante unos años lo logré y te veía y sentía en todo .
El gozo y la alegría inundaban mi sentir.
La cercanía y el deleite del encuentro sin esfuerzo
fluía como un aroma extasiante a mi alrededor.
Las palabras se abrían y me hablaban, las señales y serendipias
me acompañaban y la calidez de tu presencia me reconfortaba.
No podía  imaginar vivir de otra manera.
Jamás pensé que podía caer, perder la visión y sentirme separada
de nuevo.
La belleza se ocultó y me mostraste la visión del dolor.
Llegó la perdida, la oscuridad, la angustia, el desasosiego,
la falta de sentido, la ansiedad, la tristeza.
Yo llamaba y rezaba, lloraba y bailaba, me desintegraba en cada súplica
 y tu no contestabas.
Sentí la Majestad terrible del ocultamiento.
Ni por mis actos, ni por mis rezos, ni por mis meditaciones, ni por mis suplicas
tu reaparecías.
¿Cómo podía caer más bajo?
Nada consolaba, nada alimentaba, nada redimía,
nada me conectaba de nuevo contigo.
Acepté la perdida, acepté el dolor, acepté la separación, volví al dikra
y en mi soledad infinita cuando ya todo estaba perdido,
 acepté que tal vez tenía que aceptar que tu no me volverías a escuchar
y recibir de nuevo.
Y solo cuando tu quisiste, no por mi, sino por ti, desde ti hacia mi, me buscaste
me consolaste me abrazaste y me amaste de nuevo.
Ahora mi Señor es BELLEZA&MAJESTAD todo junto.
Ya no es un conocimiento sabido, es un sentimiento vivido desde las prufundidades
de mi alma.

HAYAR AZIZA


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