lunes, 6 de agosto de 2007

PIR-O-MURSHID HIDAYA INAYAT KHAN


Pir-o-Murshid Hidayat Inayat Khan

En su explicación del zikar de Hazrat Inayat Khan, POM Hidayat dice:

Mientras se comunica la Música Divina de la Presencia de Dios, hay que concentrarse en la interpretación armónica de la música, asegurándose que resuena de la forma más bella posible en su propio corazón, como un Mensaje Sagrado del Amor: Amor humano y Divino. Realmente se siente el Amor solamente según el grado de anulación del ego. Como se dice, en el corazón solamente hay lugar para uno, o para si mismo o para el Dilecto.

A todos los Hermanos y Hermanas en el Mensaje Sufí de Amor, Armonía y Belleza

Amados de Dios,

Este año más que nunca antes, poner en práctica el principio de la Hermandad nos inspirará y guiará en nuestros esfuerzos para ofrecer humildemente nuestros corazones al Mensaje de la Libertad Espiritual, un mensaje que cada cual servirá en sintonía con su propia motivación interna.

Al recibir a los hermanos y hermanas en el Movimiento Sufí como miembros de la gran familia Sufí, expresamos en primer lugar nuestra motivación de corazón de reconocer la unidad de los ideales religiosos, respetando con comprensión transparente la opinión de los demás, con la misma intensidad con la que quisiéramos que los demás comprendieran las nuestras. Es entonces cuando desaparecen los pre-conceptos, dejando lugar a la Sabiduría, siendo ésta el significado del término 'Sufí'.

La Actividad de la Hermandad está abierta a todos, mientras que el Culto Universal se ofrece especialmente a aquellas almas cuyos sentimientos religiosos se ven atraídos por la diversidad de imágenes de la Única y Sola Verdad, el espíritu de Guía. Las enseñanzas esotéricas impartidas en la Escuela Interior son para quienes han ofrecido sinceramente sus corazones a Dios. La Simbología y las Actividades de Sanación son para quienes tienen un propósito especial en sus vidas.

Pero preguntémonos, ¿cuál ha sido realmente el propósito de nuestra venida a este lugar sagrado, Murad Hassil, en ocasión de la Escuela de Verano? Quizás querramos realizar el preciosísimo privilegio de tornarnos ejemplos vivientes de amor, armonía y belleza, recordando siempre la frase mística “no ser es ser.” Obtendremos la maestría sobre el ego impidiendo a la mente registrar indiscriminadamente las impresiones, ofreciendo reposo al mecanismo pensante; sin identificarnos con las olas mentales originadas en los estímulos externos de los sentidos. Estas olas mentales se ven modificadas por las diversas circunstancias que afectan la mente, como el conocimiento, la discriminación, la emoción, el sueño y la memoria.

El conocimiento es indiscutible cuando voluntariamente se pone a prueba frente a las aparentes contradicciones — a diferencia del dogma, que no admite razonamientos comparativos. Ni tampoco la inspiración contradice a la razón: aunque no siempre parezca lógica, la inspiración es, en última instancia, la realización de la razón. La discriminación carente de razón es una comprensión distorsionada, generada con frecuencia por emociones provocadas por conceptos ideológicos e interpretaciones erradas. Se experimenta el sueño, contexto completamente diferente, como un escape hacia algo carente de toda realidad, mientras que por el contrario la energía de la memoria tiene el poder de reconstruir escenarios pasados grabados en la mente, expuestos a la visión de la propia conciencia individual, a disposición del pensamiento.

Todo esto explica porqué el control sobre la ilusión del ego sólo se logra cesando la actividad mental; es decir, cuando la mente se purifica, por así decir, o se libera, de todas las diferencias y distinciones comparativas (a través de las cuales se comprenden las impresiones), reteniendo sólo los conceptos abstractos relevantes para el propio ideal. Estos conceptos abstractos o impresiones sutiles brillan con luz propia. Cuando las olas mentales originadas en ellos se pacifican, recobran su condición causal original, no sujeta a las calificaciones de nombre, forma, tamaño, color o función, fruto del tumulto de las olas de pensamientos en el océano del mundo mental.

Todos los pensamientos y las acciones arrastran al mundo mental en sus oleajes respectivos. Cuando un pensamiento o una acción no ocupa más nuestra atención, suponemos que las olas han cesado de elevarse y de romper, cuando en realidad sólo se han reducido en intensidad. El mundo mental puede ser nuevamente agitado una y otra vez por aguas tormentosas, cada vez que se activa el poder de la memoria. En otras palabras, las impresiones, buenas o malas, pueden ser vistas en última instancia como una contradicción de la pacificación absoluta de las aguas del mundo mental. El veedor de adentro (purusha) es Todo Inteligencia, sin embargo es sólo mediante la habilidad de ver (pakriti), — definición del concepto de conciencia individual — que el veedor interior ve.

La naturaleza misma del veedor interior (el auténtico yo) consiste en experimentar su propia realidad, que sólo es tal en la medida en que esté presente la habilidad de ver, siendo ésta al mismo tiempo el veedor, la visión y el propósito del ver.

La imaginación — otro aspecto de las olas mentales -- puede entenderse como una actividad que ocurre sin una intención determinada, como escenarios aparentemente ilógicos. Sin embargo, por más ilógicas que parezcan, estas imaginaciones pueden contribuir enormemente a formular pensamientos deseables que luego se van acomodando con ayuda de la razón, el conocimiento y la experiencia.

Asimismo, estas imaginaciones aparentemente ilógicas pueden ser extremadamente útiles para desembarazar el depósito de la mente de las olas mentales indeseadas, que influyen negativamente sobre nuestra condición mental. Éstas pueden ser eventualmente eliminadas con la ayuda de escenarios imaginados, ejemplificados en los cinco elementos. Las ansiedades terrenales pueden ser enterradas bajo la 'estabilidad', si la influencia del elemento tierra me da seguridad mental. Las preocupaciones de una conciencia incómoda pueden ser lavadas al sentirme purificado en el pensamiento por la influencia del elemento agua. El dolor y el sufrimiento pueden ser reducidos a cenizas al sentirme transformado en el pensamiento por la influencia del elemento fuego. Los miedos y las dudas inventados pueden ser ventilados al sentirme liviano en el pensamiento por la influencia del elemento aire. La inquietud puede ser equilibrada por la pacífica influencia del elemento éter.

Cuando descubrimos la habilidad mágica de los elementos para reciclar nuestras ondas mentales, resulta obvio que las actividades creativas también pueden ser exitosas con este fin. La estabilidad del elemento tierra colabora con toda planificación y organización constructiva. La energía móvil del elemento agua es fuente de progreso y de desarrollo. La excitación y el magnetismo del elemento fuego es un secreto de atracción y de transformación decisiva. Las ondas elevadoras del elemento aire nos consuelan e inspiran. La quietud del elemento éter proporciona una atmósfera espiritual.

Es nuestro sagrado deber hacer lo que podamos para realizar el privilegio que nos es ofrecido. Dediquemos entonces nuestras mentes, nuestros cuerpos, nuestros corazones y nuestras almas al propósito que nos ha llamado aquí, y ojalá podamos saludarnos mutuamente desde el corazón como hermanos y hermanas en el sendero Sufí de Libertad Espiritual.

Que Dios los bendiga.

Hidayat Inayat Khan
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