viernes, 17 de agosto de 2007

LA ÉTICA NAQSHBANDI

La ética y el credo de los Naqshbandis

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1. Creemos en la Unidad del Ser.

2. Dios es la Fuente desde donde fluye toda la vida y hacia donde toda la vida retorna.

3. El Amado, Dios, aparece con incontables nombres y atributos.

4. El Bienamado es el Creador de todo; toda la creación está impregnada de la misericordia de Dios.

5. La misericordia y la benevolencia incluyen también una guía estricta y majestuosa.

6. En la creación manifestada, el Amado se revela a Sí mismo mediante dos aspectos complementarios: la belleza (misericordia) y la majestuosidad (justicia).

7. La humanidad fue creada "por las 'manos' del Amado".

8. En el estado primordial de suprema cercanía, toda la humanidad reconoce al Amado como a su Señor.

9. Toda la humanidad lleva en la profundidad de su ser el sabor y la memoria de esta cercanía primordial. Ello crea una gran añoranza: hombres y mujeres anhelan volver al "estado en que ellos 'eran' antes de que ellos 'fuesen'".

10. Esta memoria latente se revive mediante la práctica del dhikr, o recuerdo del Amado.

11. En la tradición Naqshbandi, el dhikr es practicado en silencio. El dhikr silencioso produce una impresión intensa y permanente en el corazón (naqsh = "impresión, sello; band = "unir, atar").

12. No hay tiempos ni lugares prefijados para la práctica del recuerdo de Dios; el Bienamado es recordado siempre y en todo lugar, ya sea individualmente o en grupo. Cuando nos encontramos en las reuniones de grupo, practicamos la meditación del corazón en silencio.

13. Creemos que nuestra vida es un viaje hacia el Amado. A pesar de que este es un recorrido individual, nos unimos para ayudarnos mutuamente, y para fortalecer la energía del amor.

14. Consideramos que este viaje no es posible sin un guía. El guía es nuestro maestro.

15. El maestro es un ser humano que se ha entregado totalmente a la voluntad del Amado, y por ello, se ha transformado en un espejo en el que se reflejan los distintos aspectos de la Divinidad.

16. Creemos que en último término, el maestro externo apunta hacia el maestro o guía interno, que reside en la profundidad del corazón de todo ser humano.

17. Aparte del dhikr silencioso hay muy pocas otras prácticas específicas. Aspiramos e intentamos que todas nuestras actividades, día a día, minuto a minuto, se realicen entregándonos a la voluntad del Bienamado.

18. Llevamos una vida común y corriente, y trabajamos respetuosamente dentro de los límites de nuestra inclinación particular, talento, entrenamiento y profesión. Muchos de nosotros trabajamos como educadores, terapeutas, médicos, artistas y artesanos, en el vecindario donde vivimos.

19. Consideramos que la vida familiar ayuda a madurar, tomar responsabilidad y crecer interiormente.

20. Independientemente de lo que hagamos o de donde estemos, tratamos de no quedar atrapados en nuestras circunstancias, labor, o pertenencias, ni de ser posesivos con las personas o los objetos. A esta práctica se llama "soledad en la multitud o pobreza del corazón".

21. Observamos estricta y humildemente las leyes y reglas de los países en los que vivimos.

22. Tratamos de "limpiar nuestro propio terreno" en vez de sermonear a nuestros vecinos y vecinas sobre como "limpiar" el de ellos.

23. Evitamos manifestaciones e innecesarias discusiones públicas.

24. En tiempos de adversidad colectiva, oramos silenciosamente en nuestros corazones por el bienestar del mundo.

25. En cada reunión, antes de la meditación grupal, oramos silenciosamente en nuestros corazones por el bienestar de aquellos que lo necesitan, de acuerdo con el pedido de los amigos y familiares del necesitado que se encuentren entre nosotros.

26. Respetamos los diversos senderos, creencias, opiniones y formas de conducta humana. Entre nosotros hay practicantes de diferentes religiones y credos.

27. Consideramos que nuestra libertad personal termina donde comienza la libertad de nuestro vecino.

28. Intentamos dar primacía a nuestros amigos sobre nosotros mismos, mas usamos nuestra honesta discriminación para no abusar el respeto que nos debemos hacia nosotros mismos.

29. En todas nuestras circunstancias, las que oscilan entre felicidad y sufrimiento, practicamos la actitud correcta hacia el Bienamado: en tiempos felices cultivamos el agradecimiento, y en tiempos de dolor, la actitud de perseverancia.

30. Creemos que el sendero es eterno, y que su mensaje ha sido trasmitido desde tiempos inmemoriales, en diferentes lugares, mediante una cadena ininterrumpida de maestros.

31. Creemos que todos los caminos llevan a Dios.

http://www.goldensufi.org/s_etica.html
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